Animales

Cómo evitar el miedo a la visita veterinaria

El miedo al veterinario es una fobia canina frecuente, pero puede reducirse con visitas más habituales y placenteras, premios y otros trucos

  • Autor: Por EVA SAN MARTÍN
  • Fecha de publicación: 27 de mayo de 2014

Los perros con miedo al veterinario no son pocos: este tipo de fobia canina se encuentra entre las más frecuentes, según los expertos. Los perros que temen la visita al doctor canino ladran, gruñen, se esconden e, incluso, pueden hacer sus necesidades en la consulta, de puro miedo. Pero, ¿qué hacer para ayudar al perro con terror al veterinario? A continuación se desvelan siete trucos: realizar visitas cortas al especialista solo para saludar, cuidar los viajes en coche, ofrecer premios al animal, acostumbrarle en casa a la manipulación, calmarnos también nosotros, darle un masaje antes de la visita y, para los canes más miedosos, optar por un veterinario a domicilio.

¿Su perro tiene miedo al veterinario? No es el único

Algunos perros permanecen petrificados durante sus visitas al veterinario. Otros canes ladran y gruñen sin cesar en la consulta como respuesta al miedo. Los hay que tiemblan y buscan un refugio. En casos extremos, el perro puede demostrar su temor a entrar en la clínica veterinaria con señales, es decir, marcando con su orina o heces las puertas de la clínica.

Los canes que sienten miedo durante sus visitas médicas, por desgracia, no son pocos. "No es extraño encontrar perros que han desarrollado miedo al veterinario", explica la Sociedad contra la Crueldad hacia los Animales, que ha elaborado un extenso manual para ayudar a estos canes.

"El miedo al veterinario se encuentra entre las fobias más frecuentes en perros, junto con el temor a los ruidos y petardos o la ansiedad que sienten a la separación de sus dueños", coincide la veterinaria Natalia González, que lidia a diario con estos canes temorosos.

Y es que los perros no son capaces de entender que este experto está cuidando de su salud. Todo lo que saben es que les toca ir una o dos veces al año a un lugar donde encontrarán otros animales no conocidos, con un olor extraño y donde serán manipulados o pinchados por unas manos no siempre reconocidas por el peludo compañero.

Pero hay formas de reducir el miedo al veterinario en nuestros amigos de cuatro patas. A continuación se exponen siete trucos y consejos que pueden ayudar.

1. Perros con miedo al veterinario: visitas frecuentes y. ¡con premios!

El miedo del perro al veterinario puede reducirse con visitas más habituales, cortas y placenteras o solo para saludar al doctor canino

El mejor modo de prevenir el miedo al veterinario en el can es acostumbrarle desde su etapa de cachorro. Los pequeños deben acudir a visitar a sus doctores no solo cuando les toca consulta sino, también, conviene realizar visitas rutinarias, con el único objetivo de saludar a su veterinario.

Pero, ¿qué hacer cuando el perro adulto ya ha desarrollado el miedo? Las visitas cortas, habituales y placenteras al veterinario ayudarán a rebajar su ansiedad. Para ello, conviene concertar una cita solo para pesar al can o pactar con el médico una visita en la que solo le ofrecemos al peludo compañero premios comestibles. Estas medidas le ayudarán a asociar la entrada en la clínica con un momento placentero.

2. Cuidar el viaje en coche

Para muchos perros, la poco agradable experiencia que puede suponer acudir al veterinario comienza incluso antes: durante el viaje en coche a la clínica.

Los viajes del can en automóvil, sin embargo, pueden hacerse más relajantes con algunos sencillos trucos: elegir un sistema de anclaje seguro para el perro, ofrecerle premios y caricias, así como evitar que el único uso del automóvil para la mascota sea la temida visita al especialista canino.

3. Premios y juegos

La educación en positivo del perro implica lograr que relacione la experiencia del veterinario con una vivencia positiva. En este sentido, los sabrosos premios comestibles para canes pueden servir. ¿Por qué no ofrecerle galletas antes de entrar en la consulta e, incluso, mientras esperamos en la sala de espera?

4. Acostumbrarles a la manipulación

Algunos perros que sienten miedo al veterinario tienen, además, muy poca tolerancia a ser manipulados. "Hay canes y gatos que casi no permiten ser tocados, por lo que el examen veterinario se complica mucho y la visita se convierte en un momento traumático para el animal", explica la veterinaria Yaiza Torres.

¿Cuál es el consejo? Proporcionar caricias, juegos de contacto, cogerles las patas con frecuencia y ofrecerles en casa amor a raudales. Estas pautas les acostumbrarán al contacto y lograrán que lo vean como algo no peligroso.

5. Calmarnos también nosotros

Nosotros también debemos mostrarnos tranquilos durante la visita al veterinario, ya que nuestro nerviosismo contagiaría al perro

El perro no es el único que necesita sentirse seguro y tranquilo en el veterinario. Sus cuidadores de dos piernas y amigos humanos (es decir, nosotros) también precisan mostrarse relajados durante la visita: los canes captan nuestro estado de ánimo y, si estamos estresados, el animal se contagiará.

Elegir un veterinario de confianza y que este sea cariñoso con nuestro peludo amigo o amiga son algunas pautas para que la visita al especialista se convierta en un momento más agradable para todos.

6. Masajes para relajar al perro en el veterinario

Los masajes para perros no solo son una buena experiencia que estrecha el vínculo entre canes y humanos. Esta manipulación, practicada antes de la visita al veterinario, también logrará que nuestro peludo compañero se sienta más tranquilo en la consulta.

Aprender a dar un masaje al can no es complicado: las posibilidades van desde ofrecer un masaje en las patas y cuello o manipular con suavidad la columna vertebral hasta acariciar la parte trasera de las orejas.

Como dueño, muestra una actitud relajada antes y durante la visita

Muchas veces somos los propios humanos los que proyectamos ese nerviosismo a nuestras mascotas. Por tanto, intenta ir relajado a la consulta para que el animal no se ponga tenso.

Lo más recomendable es optar por un veterinario de confianza, que a ti también te dé seguridad y no te permita ponerte tan nervioso.

7. Veterinario en casa para los perros más miedosos

Los veterinarios en casa son profesionales que acuden a visitar a los perros y gatos a sus propios domicilios. Este tipo de consultas veterinarias suele ser más relajante para los peludos compañeros, ya que no deben trasladarse y serán atendidos en un entorno familiar.

Cada vez más clínicas cuentan con servicios a domicilio, aunque suelen sumar un pequeño recargo. Otros veterinarios, sin embargo, se han especializado en ofrecer citas a domicilio. En este caso, es más sencillo encontrar precios más competitivos. ¿La clave? Consultar, probar y elegir uno de confianza que, además (importante), goce de la simpatía de nuestro perro o perra.

Intenta que la visita al veterinario no sea muy traumática

A pesar de que algunos tratamientos o métodos de los veterinarios pueden ser dolorosos, tú, como dueño, podrás mitigar estas molestias con simples aspectos, como mejorar las condiciones del transporte del animal, acariciar a tu mascota y adoptar una actitud tranquila, premiar con una chuche, etc.

Los premios en forma de golosinas, huesos o granos de pienso son esenciales para remarcar los buenos comportamientos. Por lo que tira por ahí y conseguirás relajar a tu mascota.

Fomenta la socialización del animal desde el principio

Este aspecto es muy importante, sobre todo, si hablamos de perros y gatos. Es muy importante que estos animales estén acostumbrados a tratar con las personas, cuanta más gente hayan visto desde el principio de su desarrollo, menos problemas tendrá luego para acudir al veterinario o a otro sitio donde verá personas desconocidas.

Acostúmbrale a la manipulación

Desde los primeros momentos es muy importante que el animal se sienta relajado y confiado cuando se le coja o inspeccione. Por ello, empezar con cortarle las uñas, abrirle la boca o cogerle y achucharle, puede ser muy positivo para que cuando llegue al veterinario no opte por comportamientos huidizos.

Recurre al veterinario a domicilio

Puede ser que tu mascota no soporte ir al veterinario o que necesite un tratamiento especial y sea mejor que el veterinario vaya a casa. En estos casos, recurre al veterinario a domicilio para que le pase ahí la consulta.

Suele ser mucho más eficaz esto, porque el animal está más tranquilo y más seguro. Por tanto, si no puedes ayudar a tu mascota de otra manera, esta solución es perfecta.

Paliar el miedo a la visita veterinaria

A continuación, se presentan algunos de los consejos aportados por los especialistas para mitigar dicha fobia:

  • El propietario debe mostrar una actitud relajada antes y durante la intervención veterinaria.

Muchas veces somos los propios humanos los que proyectamos nerviosismo ante nuestras mascotas, de forma que contribuimos a incrementar la tensión del animal. Para evitarlo, lo más recomendable es contar con un veterinario de confianza y, sobre todo, que se mantenga en el tiempo para crear complicidad entre los tres.

  • Procurar que la experiencia veterinaria sea lo menos traumática posible.

A pesar de que la práctica de ciertos tratamientos o intervenciones pueden ser incómodos e incluso dolorosos, los dueños podemos mitigarlos con aspectos tan sencillos como: mejorar las condiciones de transporte del animal de camino a la consulta con transportines cómodos y seguros, acariciar y adoptar una actitud estricta y tranquila de forma que las órdenes no sean entendidas como castigos sino como deberes y, sobre todo, premiar.

Los premios en forma de golosinas, granos de pienso, huesos… son esenciales para remarcar los buenos comportamientos de nuestras mascotas, por lo que pueden ser administrados tanto al finalizar la visita veterinaria como durante la esta, siempre y cuando el profesional lo estime conveniente.

  • Fomentar la socialización del animal desde el principio de su desarrollo.

Este aspecto es primordial, sobre todo en el caso de perros y gatos, pues el contacto con otras personas es más viable. Favorecer encuentros con otros individuos contribuye a aumentar su grado de confianza y, por tanto, a evitar comportamientos defensivos reflejo de su tensión.

  • Acostumbrarles a la manipulación.

Desde los primeros momentos es clave que el animal se sienta relajado cuando se le coja o se le inspeccione. Prácticas como cortar las uñas, abrir la boca o simplemente cogerle o inmovilizarle para el baño ayudan a crear dicha complicidad esencial.

  • Recurrir al veterinario a domicilio.

En ciertos casos, bien porque el animal necesite un tratamiento especial o muestre un excesivo rechazo a la consulta que impidan visitar la clínica, o bien porque las características específicas de la especie lo requieran, hay opciones de veterinarios a domicilio.

Estas intervenciones, por lo general, suelen ser más distendidas por la seguridad que le transmite al animal el entorno familiar.

Es comprensible que nuestras mascotas muestren cierta tensión ante este tipo de trámite, pero en nuestra mano está ayudarlas a sobrellevarlo lo mejor posible.

Consejos para eliminar la fobia al veterinario

Obviamente no vamos a conseguir que nuestro perro pierda sus miedos con unas simples palabras o gestos, debemos poner en práctica una serie de consejos muy sencillos que le ayudarán a superar sus pánicos fácilmente.

Para ello es fundamental que nosotros cómo dueños estemos siempre muy calmados y no perdamos la paciencia con nuestro perro, aplicando estas pautas el irá perdiendo el miedo poco a poco y posiblemente en menos de un mes lo haya superado.

Aunque debes tener en cuenta que a algunos perros les cuesta algo más que a otros, si tu perro tarda algunas semanas más de lo normal… no te preocupes y persiste, terminarás lográndolo.

Acude al vete con mayor frecuencia

No te preocupes, no debes pagar por cada visita que hagas… Simplemente debes acudir a hacer una visita de más o menos dos o tres minutos e irte. Habla con el veterinario para que cuando vayas de visita, siempre le de un premio a tu perro y le haga algunas carantoñas.

Con esto buscamos asociar la visita al veterinario con un recuerdo positivo, acudir a menudo sin que le hagan nada, simplemente de visita y además conseguir un premio es algo súper bueno que tu perro no olvidará.

De esta forma cuando acuda para algo real cómo una vacuna o una revisión, el pensará que se trata de una visita y simplemente esperará su premio. Es lo que se conoce cómo educación con refuerzo positivo.

Deja que tu perro gaste su energía antes del a visita

Cuando un perro tiene miedo al veterinario tiende a transformar su energía en ansiedad, porque sencillamente el no quier estar ahí. Si le damos a nuestro perro un gran paseo antes de su visita al veterinario haremos que gaste ese exceso de energía.

Incluso si hacemos un poco de deporte con el o si lo llevamos a un parque canino para que juegue con otros perros, gastará gran parte de su energía y por ende padecerá menos estrés.

Evita los nervios y usa el refuerzo positivo

Los perros tienen un sexto sentido y son capaces de detectar fácilmente nuestro estado de ánimo, si ellos perciben que estamos nerviosos, pensarán que algo malo pasa y también se pondrán nerviosos.

Por eso debemos ir totalmente calmados y sin estrés a la visita veterinaria, acariciando a nuestro perro y transmitiéndole calma si vemos que se altera un poco. Pero ojo, debemos usar el refuerzo positivo para ello.

Un mal ejemplo es acariciar a nuestro perro si está nervioso, asustado o temblando… porque el pensará que le premiamos por estar así. Un buen ejemplo es ordenarle que se siente, que se tumbe, que se levante… y acariciarlo y premiarlo por ello, de esta forma pensará que es porque ha realizado bien los ejercicios y además mantendremos su mente ocupada.

Cuidado con las rutinas, evítalas

Es muy común coger el coche cuando se acude al veterinario, nuestro perro memoriza eso y sabrá que si cogemos el coche es porque toca ir al veterinario, algo que le asusta mucho.

Por eso es recomendable evitar este tipo de rutinas y acudir a la clínica veterinaria dando un tranquilo paseo con nuestro perro. En su defecto, si no podemos porque queda lejos, debemos acostumbrar al perro a ir en coche no solo al veterinario, sino a más sitios cómo el parque para perros o el monte.

Intenta pedir cita con el veterinario en horas diferentes, no acudas siempre a la misma hora por la tarde o mañana porque tu perro lo recordará, ellos tienen mucha más memoria de lo que pensamos.

Utiliza tu imaginación para distraer su atención

Los perros son muy inteligentes pero también muy manipulables, podemos evitar que centren su atención en el terror al veterinario e intentar centrarlo en algo más divertido cómo un juego o un olor.

Llevar un juguete a la consulta para jugar con nuestro perro mientras esperamos es una buena idea, también lo es llevar algo de comida cómo premios o algún hueso masticable especial para perros.

Si mantenemos a nuestro perro distraído, reduciremos considerablemente su estrés y pánico al veterinario. Parece algo absurdo, pero es muy efectivo para calmar a un perro.

El contacto humano es muy importante

Aunque suene un poco extraño, si acostumbramos a nuestro perro a que se deje manosear será mucho más sencillo para el veterinario realizar las revisiones recomendadas.

Darle masajes a nuestro perro a diario es una excelente idea para acostumbrarle a dejarse tocar, incluso cuando ya se deje hacer, podemos pedirle a un amigo u otro miembro del a familia que lo haga, de esta forma se dejará tocar por diferentes personas.

Cuando acudamos a la cita con el veterinario, debemos hablar con el y explicarle que nuestro perro tiene miedo. Debemos indicarle al veterinario que en medida de lo posible, queremos permanecer junto a el en todo momento.

Si nuestro perro nos ve junto a el, calmados y haciéndole tonterías… se relajará y perderá parte de su miedo. El confía en nosotros y podemos ayudarle a superar sus miedos.