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Qué es la toxoplasmosis, Síntomas, causas y cómo tratar la enfermedad

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses han calificado el "Toxoplasma" como una "infección parasitaria desatendida" y un objetivo de salud pública

Una de cada tres personas tiene un parásito potencialmente perjudicial en el interior de su cuerpo, en diminutos quistes que el sistema inmunológico no puede eliminar ni los antibióticos pueden afectar. Pero una nueva investigación revela pistas sobre cómo detenerla: interferir en su digestión durante esta fase latente.

Si el descubrimiento, realizado en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, lleva a nuevos tratamientos, podría ayudar a prevenir una enfermedad parasitaria llamada toxoplasmosis que hace enfermar a personas en todo el mundo. Para muchas personas, el parásito ‘Toxoplasma gondii’ sólo causa síntomas parecidos a los de la gripe, a menudo por intoxicación alimentaria y después de esa infección inicial, por lo general entra en la fase quística y permanece en el cuerpo de la persona para el resto de su vida.

Pero en personas con sistemas inmunológicos débiles o mujeres embarazadas, la infección puede causar problemas inmediatamente o después de que los quistes se activen, dañando su cerebro, los ojos o el feto que llevan. Incluso, las personas sanas pueden sufrir daño repetido en la retina si el parásito se localiza en sus ojos. Alguna evidencia, incluso, lo vincula a la enfermedad mental.

Un equipo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan acaba de publicar sus descubrimientos sobre la vulnerabilidad recientemente descubierta de los quistes de tejido de ‘Toxoplasma’ en ‘Nature Microbiology’. Informan que una molécula llamada ‘catepsina proteasa L’, o CPL, es crucial para la capacidad del parásito para sobrevivir a la fase quística y causar enfermedad en ratones. Al interferir con CPL en un nivel genético, y también con un fármaco, detuvieron la toxoplasmosis.

Estos expertos muestran por primera vez que una forma de digestión del parásito –llamada autofagia y dirigida por CPL– es crucial para la capacidad de Toxoplasma de persistir. Es la primera vez que se ha demostrado en ‘Toxoplasma’ en condiciones normales, según los autores de la investigación.

“La mayor necesidad no satisfecha en la toxoplasmosis es lidiar con la etapa de infección crónica, que es la fuente de enfermedad potencialmente grave a través de la reactivación del parásito de los quistes”, explica el líder del equipo de investigación, Vern Carruthers, profesor de Microbiología e Inmunología en la UM.

“Aunque hay tratamientos razonablemente buenos para las infecciones agudas y el sistema inmunológico hace un buen trabajo en personas sanas a la hora de mantenerlo bajo control, no existen opciones para eliminar la forma de quiste con el fin de proteger a las personas inmunocomprometidas y a aquellas que han tenido una infección ocular anterior”, añade.

Carruthers y su equipo descubrieron el papel crucial de la CPL y la importancia de la autofagia en el transcurso de varios experimentos sobre los quistes, que contienen formas de los parásitos llamados bradizoitos.

CPL es una proteasa, o molécula de digestión de proteínas que puede ayudar a que los quistes del ‘Toxoplasma’ sobrevivan digiriendo las propias entrañas del parásito o digiriendo los materiales que pueden entrar en el quiste del exterior. Cuando se inhabilitó CPL, el compartimiento vacuolar que sirve como el “estómago” del parásito experimentó una acumulación de los materiales que inhabilitaron el quiste entero.

Para el nuevo documento, el equipo abrió temporalmente agujeros en la membrana del parásito y eliminó la copia existente del gen CPL, o añadió un gen modificado para hacer una forma alterada de CPL. Este enfoque de “terapia génica” les permitió estudiar el impacto de la actividad CPL alterada o ausente.

Una infección parasitaria desatendida

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses han calificado el ‘Toxoplasma’ como una “infección parasitaria desatendida” y un objetivo de salud pública. Además de una alta tasa de infección en todo el mundo, los CDC estiman que alrededor de uno de cada diez estadounidenses portan el parásito.

Además de la carne poco cocinada que puede propagar los quistes de bradizoitos de ‘Toxoplasma’, el parásito a menudo se transmite a los seres humanos a través de las heces de gato que contienen otra forma de quiste. Es por eso que las autoridades de salud pública aconsejan a las mujeres embarazadas no cambien las cajas de arena para gatos y que todos los que comen carne la consuman completamente cocinada.

El principal peligro del ‘Toxoplasma’ es que es una de las pocas infecciones capaces de atravesar la barrera hematoencefálica, lo que significa que puede entrar en el sistema nervioso, incluyendo la retina, la médula espinal y el cerebro. También puede esconderse en el tejido muscular tanto de los seres humanos como de los animales.

El grupo de Carruthers usó un fármaco para desactivar el parásito en las células humanas infectadas, pero ese fármaco no puede cruzar la barrera hematoencefálica, por lo que no será útil para el tratamiento. Sin embargo, está trabajando con el equipo dirigido por Scott Larsen, en el Departamento de Química Medicinal de la Facultad de Farmacia de UM, para buscar otros fármacos que puedan inhibir la CPL.

“Este documento es la prueba de principio de que la digestión de proteínas es importante para la etapa de quiste del ciclo de vida del parásito, aunque todavía no sabemos si las digiere para generar energía o para eliminar los materiales innecesarios –dice Carruthers–. Todavía tenemos mucho que aprender acerca del ‘Toxoplasma’, como actúa como una barrera la membrana del quiste y si podemos inhibirla desde afuera”.

Si los parásitos en los quistes no están tomando ‘comida’ desde fuera de sí mismos, el proceso de autofagia puede ser un esfuerzo de autopreservación, similar a quedarse en los huesos en los seres humanos que mueren de hambre a medida que sus cuerpos consumen músculo para mantenerse vivos.

Por lo tanto, bloquear este proceso haría que el quiste se muera de hambre más rápido. O, si el alimento lo fabrican en los quistes, incapacitar CPL podría llevar a una “obstrucción intestinal” microscópica donde se acumulan el desperdicio y los alimentos no utilizados hasta un nivel letal.

Carruthers, cuyo equipo ha estudiado el parásito durante años, observa que cualquier futuro fármaco dirigido a la etapa de quiste de tejido tendría que viajar a través de la membrana quística y también la barrera hematoencefálica.

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La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa causada por el parásito ‘Toxoplasma gondii’. Solo en raras ocasiones puede ser grave. Las causas concretas de la infección son frecuentemente comer carne que está contaminada o tocar heces de gato infectadas. También se trasmite de madre a hijo durante el embarazo.

Causas de la toxoplamosis

Parásito muy común

El ‘Toxoplasma gondii’ es un parasito muy común en el mundo. Se halla en las heces de los gatos. Las causas más frecuentes de la infección son:

- Tocar heces de gato.

- Comer comida infectada o beber agua infectada.

- Recibir un trasplante de un órgano infectado.

Lo más habitual es que la infección quede en nada, ya que el sistema inmunitario se basta en muchos casos para devolver la normalidad al organismo y el parásito queda residente en el cuerpo, pero sin actividad. Esto significa que el enfermo queda inmunizado y ya no volverá a quedar infectado nunca. Pero a veces la infección afecta a diversos órganos como el cerebro o el corazón porque el sistema inmunitario es débil. Incluso puede afectar a los ojos y en casos extremos provocar ceguera.

Hay algunos factores que elevan las posibilidades de infección: tener sida, tener el sistema inmunitario debilitado a causa de un tratamiento de quimioterapia o tomar esteroides de forma regular.

Síntomas de la toxoplasmosis

No suele haber síntomas

La mayor parte de los infectados con toxoplasmosis no tienen síntomas evidentes, pero en ocasiones aparecen algunos como fiebre, sensación de cansancio, dolor de cabeza y náuseas. Si el enfermo tiene el sistema inmunitario débil, entonces puede tener convulsiones y visión borrosa.

Cómo se propaga

La gente puede contraer la toxoplasmosis:

  • al tocar o entrar en contacto con heces (o cacas) de gato infectadas. Los gatos pueden contraer la infección al comer roedores, aves u otros animales de tamaño reducido infectados
  • al ingerir carne cruda o poco cocida de animales infectados (sobre todo de cordero, cerdo o venado)
  • al ingerir frutas, verduras u hortalizas crudas y no lavadas, que han entrado en contacto con el estiércol
  • al nacer infectado por la enfermedad (una mujer con una infección por toxoplasmosis puede trasmitir el parásito al feto a través del torrente sanguíneo)
  • al ingerir (o tragar) los huevos del parásito sin saberlo, que se pueden quedar en las manos después de tocar la tierra sin llevar guantes o de manipular alimentos no cocinados ni lavados
  • al beber agua contaminada

A pesar de que esta infección normalmente no se contagia de una persona a otra, excluyendo los casos de trasmisión materno-fetal, en contadas ocasiones, la toxoplasmosis puede contaminar las transfusiones de sangre y los órganos donados para hacer trasplantes.

Diagnóstico de la toxoplasmosis

Para conocer con certeza si hay infección por toxoplasmosis es necesario realizar unos análisis específicos para esta cuestión. También es usual que las embarazadas se realicen este tipo de análisis para poder prevenir el contagio al bebé. Dos pruebas usuales son la amniocentesis y la ecografía.

Signos y síntomas

La toxoplasmosis se trasmite de los animales a los seres humanos, a veces sin ocasionar síntoma alguno. Cuando los niños presentan síntomas, estos varían en función de la edad del niño y de la respuesta de su sistema inmunitario a la infección. (Tanto los seres humanos como los gatos infectados no suelen presentar ningún signo de una infección por toxoplasmosis).

La toxoplasmosis en los niños

Las toxoplasmosis en los niños puede ser una:

  1. toxoplasmosis congénita (cuando el niño se infecta antes de nacer).
  2. toxoplasmosis leve que afecta a niños sanos (similar a la infección en las mujeres embarazadas).
  3. toxoplasmosis sintomática, cuando afecta a niños con sistemas inmunitarios debilitados.

Toxoplasmosis congénita

Cuando una mujer contrae la toxoplasmosis (incluso aunque no presente síntomas) durante el embarazo y no recibe tratamiento alguno, existe la posibilidad de que trasmita la infección al feto que lleva en su vientre. Los bebés que se infectan durante el primer trimestre de gestación son los que tienden a presentar síntomas más graves.

Es muy improbable que una mujer que contrajo la toxoplasmosis antes de quedarse embarazada trasmita la infección a su bebé, porque tanto ella como el bebé se habrán hecho inmunes a la infección. Pero la toxoplasmosis se podría reactivar, lo que significa que podría volver a afectar a una embarazada previamente infectada cuyo sistema inmunitario estuviera debilitado. Por lo general, es mucho mejor esperar a buscar un embarazo hasta que hayan pasado, como mínimo, seis meses tras una infección por toxoplasmosis.

Hasta el 90% de los niños que nacen con toxoplasmosis congénita no presentan síntomas durante la lactancia inicial, pero un importante porcentaje de estos niños presentará signos de la infección varios meses o varios años después. Los niños prematuros y muy pequeños presentan signos evidentes de la infección al nacer o poco tiempo después.

Entre los signos y los síntomas, en caso de que aparezcan, se incluyen los siguientes:

  • fiebre
  • ganglios linfáticos inflamados
  • ictericia (piel y ojos amarillos o amarillentos) provocada por una concentración excesiva en sangre de una sustancia hepática denominada bilirrubina
  • cabeza anormalmente grande o pequeña
  • erupción
  • moretones o sangrado bajo la piel
  • anemia
  • bazo o hígado agrandados

Algunos bebés con toxoplasmosis congénita tienen anomalías en el cerebro y el sistema nervioso que pueden causar:

  • convulsiones
  • flacidez muscular
  • dificultades para alimentarse
  • pérdidas auditivas
  • deficiencia mental

Estos niños también son de alto riesgo para desarrollar lesiones oculares que afectan a la retina (la capa fotosensible del fondo del ojo responsable de la visión) y que provocan problemas visuales graves.

Si un niño nace con toxoplasmosis congénita y no recibe tratamiento durante la etapa de la lactancia, casi siempre presentará algún signo de esta infección (a menudo lesiones oculares) a principios de la infancia o en la adolescencia.

La toxoplasmosis en niños sanos

Un niño sano que contrae una infección por toxoplasmosis puede no presentar ningún síntoma de la infección, o solo unos pocos ganglios linfáticos hinchados, que:

  • suelen ser los del cuello
  • pueden ser sensibles al tacto
  • pueden aumentar y disminuir de tamaño a lo largo de varios meses

La mayoría de los niños que presentan estos síntomas no necesitan tratamiento médico alguno a menos que empeore la infección.

La toxoplasmosis en niños con sistemas inmunitarios debilitados

Aquellos niños cuyos sistemas inmunitarios están debilitados (por ejemplo, por padecer el SIDA, cáncer o haber recibido medicación tras un trasplante de órganos) se exponen en mayor medida a sufrir infecciones por toxoplasmosis de carácter grave. Sobre todo en los niños con el SIDA, la toxoplasmosis puede atacar el cerebro y el sistema nervioso, causando una encefalitis toxoplásmica (una inflamación del cerebro), entre cuyos síntomas figuran los siguientes:

  • fiebre
  • convulsiones
  • dolor de cabeza
  • psicosis (un tipo de enfermedad mental grave)
  • problemas en la vista, el habla, la motricidad o el pensamiento

A pesar de que los parásitos de la toxoplasmosis pueden crecer y multiplicarse en un plazo de una semana tras entrar en el cuerpo de una persona, los síntomas de la infección pueden tardar semanas o meses en aparecer (en el caso de que aparezcan).

Una vez que una persona contrae una infección por toxoplasmosis, la infección permanece en su cuerpo de por vida, generalmente de forma latente (o inactiva) y sin provocar lesiones ni efectos colaterales. Pero la infección se puede reactivar si la persona sufre una inmunodepresión debido a una infección por el VIH o el tratamiento contra el cáncer.

En un niño cuyo sistema inmunitario está sano, los síntomas leves de la toxoplasmosis (ganglios linfáticos inflamados) suelen remitir en pocos meses, incluso aunque el niño no reciba tratamiento alguno. Pero los niños con toxoplasmosis congénita grave pueden presentar problemas permanentes en el sistema visual y/o deficiencia mental. Y en aquellos niños cuyo sistema inmunitario está debilitado, la toxoplasmosis puede llegar a ser mortal.

Tratamiento

A menos que la persona infectada tenga el sistema inmunitario debilitado o esté embarazada, no suele ser necesario tratarla por padecer una infección por toxoplasmosis. Los síntomas (como la inflamación de los ganglios linfáticos) suelen desaparecer solos en pocas semanas o meses. De todos modos, un niño siempre debe acudir al médico, porque unos ganglios linfáticos inflamados pueden ser un signo de otras enfermedades.

Si una mujer embarazada contrae una infección por toxoplasmosis, su médico y un especialista en enfermedades infecciosas colaborarán para desarrollar su programa de tratamiento. Las investigaciones indican que el hecho de tratar a la madre puede ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad en el lactante, aunque no siempre permite impedir la trasmisión de la toxoplasmosis al bebé.

Los niños que nacen con toxoplasmosis congénita se tratan con distintas combinaciones de medicamentos contra la toxoplasmosis, habitualmente a lo largo del primer año de vida. Un especialista decidirá qué medicamentos utilizar y durante cuánto tiempo.

En los niños mayores que desarrollan infecciones graves por toxoplasmosis, el tratamiento suele durar de 4 a 6 semanas (o un mínimo de 2 semanas tras la remisión de los síntomas). Los niños con sistemas inmunitarios debilitados suelen requerir hospitalización cuando desarrollan una toxoplasmosis, y aquellos que padecen el SIDA pueden tener que tomar medicación contra la toxoplasmosis de por vida.

Cuándo llamar al médico

Llame al médico de su hijo de inmediato si este desarrolla síntomas propios de la toxoplasmosis y:

  • ha recibiendo tratamiento contra el SIDA o contra el cáncer
  • padece una afección que afecta al sistema inmunitario
  • ha estado tomando medicamentos que debilitan el sistema inmunitario

Llame también al pediatra si su hijo, que antes tenía buena salud, desarrolla cualquiera de los síntomas propios de la toxoplasmosis.

Si está embarazada, llame a su médico de inmediato hasta cuando le parezca que tan solo tiene un ganglio linfático inflamado, sobre todo si ha estado en contacto con gatos o ha ingerido carne cruda o poco cocida.

Prevención

Si el gato de su familia vive en interiores y nunca le han dado de comer carne cruda o poco cocida, lo más probable es que tenga un riesgo muy reducido de contraer y de contagiar la toxoplasmosis. De todos modos, también se puede contraer al comer carne cruda o alimentos no cocinados y contaminados.

Para ayudar a prevenir la toxoplasmosis en su familia, siga los siguientes consejos.

Consejos relacionados con la alimentación

Lávense las manos con agua y jabón después de manipular carne cruda o verduras u hortalizas no lavadas.

Laven todas las frutas, verduras y hortalizas antes de servirlas. Es posible que también les convenga pelarlas.

Congelen la carne durante varios días antes de cocinarla, lo que, según los CDC, ayuda a reducir las probabilidades de infección por toxoplasmosis.

No lave nunca el pollo crudo. Lavar la carne y el pollo cuando todavía están crudos pueden dispersar los gérmenes por la cocina. Los gérmenes se destruyen en la cocción cuando el pollo alcanza una temperatura interna de 74°C (o 165°F). Por lo tanto, el lavado no ayuda.

Laven a conciencia todas la tablas de cortar, todos los utensilios y todas los superficies de la cocina (sobre todo los que entren en contacto con la carne cruda) utilizando agua caliente y jabón después de cada uso.

  • Cocinen completamente todas las carnes (sus jugos deberían ser transparentes y no debería contener áreas de color rojo o rosa).
  • Consejos relacionados con los gatos

    Si usted está embarazada, haga que otra persona cambie el cajón de los excrementos del gato cada día. Pídale que lo lave con agua caliente y detergente y que se lave las manos después. Si ha de ser usted quien se encargue de cambiar el cajón de los excrementos, póngase guantes cuando lo haga y lávese las manos a conciencia a continuación.

    I ntenten que el gato esté siempre dentro de casa para que no pueda contraer la toxoplasmosis al entrar en contacto con la tierra o con los pequeños animales infectados que intente cazar y/o comer.

    En el caso de que su hijo disponga de un arenero en el exterior, cúbranlo, sobre todo por las noches, para evitar que los gatos de las inmediaciones lo utilicen para hacer sus necesidades.

    No alimenten al gato de la familia con carne cruda.

    Manténganse alejados de los gatos callejeros.

  • No adquieran un gato nuevo si usted o su pareja está embarazada.
  • Consejos generales y relacionados con el medio doméstico

    • Pónganse guantes para realizar tareas de jardinería y lávense bien las manos al acabar.

    Utilicen mosquiteras para intentar que su casa no contenga bichos. Las heces de los gatos son uno de los alimentos que más atraen a las moscas y a las cucarachas. Y estos insectos pueden hacer llegar las heces, y también la toxoplasmosis, a los alimentos.

  • No beban agua no tratada, sobre todo si viajan a países subdesarrollados o en vías de desarrollo.