Animales

Qué es la evolución de las especies?

Seguro que todos habéis oído hablar de la evolución. Y seguro que cuando escucháis la palabra «evolución», se os vienen a la cabeza cosas como «monos», «fósiles», «Darwin», o incluso «pulgar oponible». Pero, ¿sabemos qué es exactamente la evolución?

La evolución es un proceso universal que consiste en el cambio gradual de los seres vivos y del resto de objetos del mundo natural. En efecto, la evolución es algo general que afecta a los animales y a las plantas, pero también a las rocas, los planetas, las estrellas, y todo cuanto existe en la Naturaleza. Así pues, se podría hablar de una evolución biológica, una evolución geológica e incluso una evolución astronómica.

Todos estos procesos requieren normalmente tiempo, mucho tiempo, y por tanto, normalmente no somos capaces de percibirlos. Aunque hay algunos casos de evolución «en tiempo real», de los que hablaré más abajo. Incluso hay una disciplina de la Biología que se llama Evolución Experimental.

Hay muchos ejemplos de evolución geológica, pensemos por ejemplo en las piedras del fondo de los ríos (los cantos rodados), que originalmente no son más que trozos de roca que se desprenden de la montaña, y que al ser arrastrados por la corriente se golpean unos con otros y así van adquiriendo su característica forma redondeada. Otro ejemplo son las montañas y los montes. Se forman por la deformación de la superficie de la Tierra como consecuencia del choque de las placas tectónicas. Al principio crecen y crecen, hasta que alcanzan su altura máxima, y a partir de ahí la erosión y el mismo movimiento de las placas hacen que se vayan redondeado en su cima y disminuyendo de altura.

La evolución biológica (o evolución orgánica como algunos la llaman) es en la que normalmente uno piensa cuando habla de evolución. Es el proceso por el cual se originó la vida en la Tierra, y que ha dado lugar a la enorme diversidad de seres vivos que pueblan nuestro planeta. La Teoría de la Evolución, tal como hoy se conoce fue desarrollada por Charles Darwin. Aunque algunos científicos de su época ya aceptaban la idea de que los seres vivos cambian con el tiempo, y que existen diferentes grados de parentesco entre las especies. Sin embargo, no había un claro consenso sobre por qué ocurría esto. La mayoría creía en el designio divino, es decir, que todo, incluso el proceso de evolución, seguía un plan establecido por Dios. Darwin recopiló durante años una enorme cantidad de ejemplos y datos apoyando la evolución, y su principal aportación fue proponer la selección natural como motor del cambio evolutivo. Es decir, las especies cambian con el tiempo porque sólo los individuos más aptos logran dejar descendencia. Las características que hacen que unos individuos sean más aptos que otros son diferentes según el ambiente en el que se desarrollan, y así, generación tras generación, las especies evolucionan para adaptarse al medio. Hoy en día mucha gente acepta la evolución por selección natural, e incluso a muchos nos parece algo obvio. Sin embargo, en los tiempos de Darwin (siglo XIX) esta teoría supuso una revolución total contra el pensamiento religioso predominante en aquella época, puesto que al explicar la evolución mediante la selección natural, ya no hacía falta la intervención de Dios. Para muchos, esto suponía aceptar el libre albedrío de las especies, incluyendo los seres humanos, y Darwin encontró cierta oposición a su teoría, incluso entre la comunidad científica.

El estudio de la evolución ha estado tradicionalmente dividido en dos grandes campos, la macroevolución y la microevolución. La primera, la macroevolución, estudia las relaciones entre especies, géneros, familias, y otros grupos taxonómicos superiores, y se nutre de disciplinas como la paleontología, la geología, la biogeografía, etc. Por el contrario, la microevolución estudia los cambios evolutivos que ocurren entre las distintas poblaciones de una especie, o entre especies emparentadas, y engloba disciplinas como la genética de poblaciones o la ecología. La principal diferencia entre ambas es la escala temporal que abarcan, así pues, mientras que la macroevolución estudia cambios evolutivos que ocurren durante millones de años, la microevolución abarca, por lo general, cambios que se miden en cientos o miles de años.

Pero, ¿cómo funciona la evolución? ¿Qué significa eso de que las especies se adaptan y cambian con el tiempo? Como casi todo en Biología, la respuesta está en el ADN. Veréis, cuando un macho y una hembra de una especie cualquiera se aparean, la descendencia hereda la información genética combinada de sus progenitores. Y esta información genética está contenida en el ADN. Pero este ADN no es exactamente idéntico al de sus padres, sino que contiene pequeñas variaciones, llamadas mutaciones. Si estas mutaciones tienen algún efecto sobre el individuo que las porta (no siempre es así), la selección natural se encargará de seleccionarlo (valga la redundancia) a favor o en contra, según el ambiente y el tipo de mutación. Y esto puede hacer que el individuo se reproduzca con más o menos éxito, haciendo a su vez que la mutación seleccionada se mantenga o se elimine de la población.

Imaginemos, por ejemplo, una población de ratones de campo en Siberia. Estos ratones tienen que estar continuamente buscando comida para mantener su metabolismo elevado y, con ello, el calor corporal. Un buen día nace un ratoncito que tiene una mutación que le hace tener más pelo. Este ratoncito estará más protegido del frío, y por tanto no necesitará pasar tanto tiempo como los demás buscando comida. Así, nuestro afortunado amiguito puede aprovechar ese tiempo para cortejar ratoncitas, y sus probabilidades de aparearse serán más altas que el resto de machos. Si se aparea más, y deja más descendencia que el resto de ratones, en la siguiente generación habrá más ratoncitos con la mutación. Si el clima no cambia, al cabo de sucesivas generaciones, todos los ratones de esa población tendrán la mutación que les hace tener mas pelo. La población se ha adaptado.

Este ejemplo puede parecer un poco tonto, lo admito. Qué queréis, se me acaba de ocurrir sobre la marcha. Además, por lo general no es tan sencilla la cosa. Puede que la mutación ventajosa no afecte directamente a la cantidad de pelo que le crece al ratón, sino que afecte a la expresión de un gen (es decir, la cantidad de proteína que produce), que a su vez afecta a la expresión de uno o más genes, que al final hacen que se fabrique mayor cantidad de no sé qué proteína que hace el ratón de las narices sea más peludo y pase menos frío. De hecho, hoy en día se cree que la mayoría de los procesos de adaptación se producen de esta forma. Es por eso que es tan difícil encontrar ejemplos de adaptación claros en poblaciones contemporáneas. Aún así, podemos encontrar no pocos casos documentados en las páginas de revistas científicas especializadas (por ejemplo Molecular Ecology).

Wiki de respuesta

Es uno de los temas científicos menos comprendidos al día de hoy… una de las razones es que, al bautizarlo, se usó la palabra “Evolución”, que en su uso coloquial significa “cambiar para mejorar”. Esto era normal dada la ideología de los primeros estudiosos que la observaron (muchísimo antes que Charles Darwin), pero es la palabra equivocada.

La “evolución” de las especies es otra cosa. Un mejor nombre sería DIVERSIFICACIÓN GENÉTICA PROGRESIVA, por ejemplo.

La palabra Evolución, en Biología, se usa para referirse a 3 cosas distintas:

  • El hecho de que las especies cambian, y se diversifican, con el tiempo.
  • La explicación predictiva de por qué lo hacen. (La Teoría iniciada por Darwin)
  • La Historia evolutiva. El recuento de como las poblaciones de seres vivos se han separado, han evolucionado, y se han separado de nuevo para dar origen a todas las especies existentes, incluyéndonos a nosotros.

Te explico la teoría en pocas palabras:

  1. Los seres vivos se reproducen. Al hacerlo, pasan sus genes a la siguiente generación.
  2. Las combinaciones de genes que pase cada indiv >Algunas aclaraciones:

Esto no tiene nada que ver con la “evolución” Pokemón, que más bien es “Metamorfosis Mágica”.

La evolución no tiene meta. El ser humano NO es “más evolucionado”, sólo tenemos una de las combinaciones de genes más exitosas (para reproducirnos y expandirnos) del mundo.

También es falso que Charles Darwin la haya inventado. Ya había s >Charles Bonnet - Wikipedia, la enciclopedia libre

Darwin lo que hizo fue proponer una Teoría (del tipo científico, que es una explicación fundamentada, predictiva y esclarecedora, y no una suposición) funcional y completa que explicaba por qué sucede.

Hoy en día lo que se usa NO es la teoría tal cual la propuso Darwin, sino una versión mejorada, robustec >Magazine de Ciencia: La Síntesis Evolutiva Moderna

Significado del término EVOLUCIÓN

Antes de adentrarnos en el tema como tal, debemos tener en cuenta lo que significa la palabra evolución en el término exacto. Definimos evolución como cambio, que no tiene que ser a mejor ni a peor, solo significa que se produce un cambio.

De hecho encontraremos a lo largo del tiempo evoluciones favorables y evoluciones desfavorables. Aunque esto con el tiempo se ha desvirtuado y encontraremos la palabra evolución como algo positivo e involución para algo negativo, aunque esto es una sintetización muy absurda.

En esta otra lección de unPROFESOR te descubrimos las diferencias entre el hombre de Cromañón y el Neandertal.

El proceso de la evolución en las diferentes especies

Continuamos nuestro resumen sobre la evolución de las especies entrando a describir los diferentes puntos que tanto Darwin como otros científicos fueron describiendo tras los diferentes estudios llevados a cabo y que más tarde la propia geofísica ha dado como válidos.

Existe un estudio que afirma que si hay dos áreas bastante alejadas o aisladas con las mismas especies, cada una de ellas será diferente por completo de la instalada en otra región (aún siendo de la misma especie). Esto se ha llevado a cabo en diferentes lugares con las mismas condiciones ecológicas como el Ártico y la Antártida.

En un segundo momento se llevó a cabo un estudio sobre la gran diversidad de especies que han llegado hasta nuestros días, estudiando sus órganos, podemos hacernos una idea de la gran similitud que hay entre diferentes especies animales. No es de extrañar la idea que muchos de los órganos del cerdo por ejemplo sean muy similares al de las personas, esto guarda bastante relación con la forma de reproducción de cada especie y del tiempo de gestación de cada uno de ellos.

Un tercer paso dado por la ciencia lo encontraremos en los estudios de anatomía que se han ido realizando en las diferentes especies y que han dado como consecuencia una serie de documentación por la cual aparecen los vestigios de lo que pudieron ser extremidades u órganos que hoy en día no se usan, pero de los que quedan restos, así encontraremos el hueso del pene de los seres humanos o las patas de las serpientes, entre otros muchos otros elementos.

Siguiendo con el tema del estudio de las especies, encontraremos el estudio embriológico donde da como resultado la existencia de un antepasado común.

Por todo ello podemos decir que la evolución de las especies viene dada a partir de una serie de parámetros que encontraremos en el entorno y que junto a una serie de mutaciones en los gametos (que más tarde mencionaremos) dará como resultado la aparición de cambios en las diferentes especies.

La evolución de la Tierra

Como todos sabemos, nuestro planeta a lo largo del tiempo ha ido cambiando de forma, es decir, los continentes como los conocemos actualmente proceden de un origen bastante cercano: la fragmentación de Pangea (un único continente).

Parece ser que fue hace 3800 millones de años en la era Eorcaica cuando comenzaron a aparecer elementos microbianos debido a un cambio climático (la tierra se enfriaba). No será hasta hace 1500 millones de años cuando encontraremos las primeras células eucariotas, las cuales procedían de la evolución de las anteriores, tras esto encontraremos que comienzan a emerger en la tierra una serie de elementos pluricelulares como fueron las algas, esponjas, cianobacterias, hongos mucosos y mixobacterias entre otros…

Las teorías de la evolución

Continuamos con este resumen de la evolución de las especies hablando, ahora, de las diferentes teorías que han ido apareciendo a lo largo de la historia acerca del tema de la evolución. Aquí van las principales:

El siglo XIX fue una época bastante influenciada por las ciencias y sus diferentes teorías. Dentro de estas encontraremos la de Charles Darwin, el cual realizó un estudio de las diferentes especies que fue encontrando a lo largo de su viaje a bordo del Beagle. Dentro de esta teoría encontraremos una serie de puntos importantes como fueron:

  • Cualquier vida evoluciona a partir de una forma simple.
  • Las especies evolucionan debido al medio que les rodea.
  • Esta evolución se produce de manera lenta y gradual.
  • La extinción de una especie viene de la mano de la incompatibilidad a la adecuación al medio que le rodea.

Dentro de esta teoría encontraremos la famosa cita de “solo sobrevive el más fuerte”.

A principios del siglo XX encontraremos una nueva restructuración de la teoría que venía de la mano de George John Romane, en donde eliminaba la teoría de Lamarck definitivamente.

Científico que se caracterizó por la teoría evolutiva del esfuerzo, es aquí donde pondremos el típico ejemplo por el cual las jirafas que se saben que al principio no tenían un cuello tan grande, fueron estirándolos a base de esfuerzos para llegar a la zona de las copas de los árboles. Obviamente esta teoría nunca tuvo muchos seguidores, pues de esta manera la evolución de las especies hubiera sido mucho más rápida en el tiempo y a día de hoy también seguiría.

Teoría evolutiva moderna

Es una síntesis donde entra gran parte de la teoría de Darwin, en la cual se nos realizan explicaciones matemáticas como biológicas de las diferentes especies. En esta se nos explica que parte de la evolución viene dada por procesos mutacionales que se producen durante la reproducción sexual, debido a fallos en los gametos.

Si deseas leer más artículos parecidos a Evolución de las especies - Resumen, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Biología.

¿Qué es la evolución?

BRAZOS Y ALETAS Aunque la aleta de un delfín parezca muy distinta del brazo de un chimpancé y ambas extremidades tengan funciones diferentes, su anatomía básica es la misma, prueba de que provienen de un ancestro común de hace millones de años.

Es el proceso por el cual los organismos cambian a lo largo de las generaciones. Es un proceso complejo, pues un antepasado puede serlo de muchos descendientes distintos, así, por ejemplo, una de las primeras aves conoc >

Charles Darwin

DIETA ESPECIALIZADA
En lugar de alimentarse de hierba y hojas como sus parientes más próximos, las iguanas marinas de las aisladas islas Galápagos se zambullen en el mar para comer algas.

Charles Darwin (1809–1882) fue uno de los científicos más importantes del siglo XIX. Su obra El origen de las especies, publicada en 1859, causó gran sensación. En ella desarrollaba la teoría de la evolución, que ya había publicado junto con Alfred Russel Wallace en 1858. Mostraba cómo todas las especies existentes están emparentadas y cómo su distribución geográfica refleja sus relaciones. Explicaba el parentesco de los organismos fósiles con los actuales, y que todas las formas de vida están vinculadas en un único «árbol de la vida». Darwin propuso el modelo de evolución por selección natural, o «supervivencia de los más aptos», como lo llamaron otros, basándose en sus estudios de ecología y en sus experimentos con la cría de animales.

Genes y herencia

Darwin sabía que la evolución solo podía funcionar si había herencia. Él no conoció la genética moderna, pero a lo largo del siglo XX quedó claro que el código genético que buscaba se encontraba en los cromosomas del núcleo de casi todas las células de los seres vivos. Cada célula humana posee entre 20 000 y 25 000 genes, cada uno de los cuales contiene instrucciones codificadas para características específicas. Tales códigos se hallan principalmente en forma de moléculas de ADN, cada una de las cuales comprende cuatro bases químicas dispuestas por pares. Cada gen está codificado en una secuencia específica de pares de bases.

Adaptabilidad

La clave de la evolución reside en la variabilidad de los seres vivos. Basta con observar a cualquier grupo de personas: unas son morenas, otras rubias, unas son altas, otras bajas. La variación normal de los rasgos físicos dentro de una misma especie puede ser amplia. Las adaptaciones son características de los organismos que les resultan útiles para una función particular. De esta forma, los primates desarrollaron la visión binocular y un cerebro grande para poder desenvolverse en el medio selvático. Muchos primates tienen brazos largos y fuertes, y manos y pies con pulgares oponibles para agarrarse a las ramas y desplazarse por los árboles, la cola prensil de algunos monos tiene esta misma función. Las adaptaciones cambian constantemente junto con el medio que habita cada especie. Si la temperatura desciende, por ejemplo, los individuos que tienen el pelo más largo tendrán ventaja sobre los de pelo corto y, por tanto, se volverán más abundantes.

CAMPO VISUAL
Los ojos de los primates miran hacia delante, y sus campos visuales se solapan ampliamente. La visión binocular les permite percibir la distancia con precisión, por ejemplo, al saltar de un árbol a otro. Presas tales como los ciervos tienen los ojos a los lados de la cabeza, y por tanto un campo visual muy amplio, pero mayormente monocular.

¿Qué es una especie?

VARIACIÓN GEOGRÁFICA
El tigre siberiano (izda.) tiene un pelaje más grueso que las cuatro subespecies de tigre meridionales, como el de Sumatra (abajo), que es el de menor tamaño y el más oscuro, y podría ser incluso una especie distinta.

Una especie es una población separada de organismos que no se cruzan en condiciones naturales con otros grupos. Así consideradas, puede haber más de 10 millones de especies vivas hoy en la Tierra. Unas 5000 son de mamíferos, y de estas, 435 son de primates. Sin embargo, cada individuo de una misma especie es distinto, y los genomas evolucionan con el tiempo. ¿Cuánto debe diferir un grupo para considerarse una especie aparte? Los miembros de especies distintas pueden cruzarse, si no se han alejado demasiado genéticamente. Algunas solo lo hacen por intervención humana: la mula y el burdégano, por ejemplo, resultan del cruce de yegua y burro o caballo y burra, respectivamente, pero son estériles. Otras especies sí se cruzan con éxito naturalmente, como hoy sabemos sucedió con Homo sapiens y los neandertales, y con otras especies humanas antiguas.

Clasificación

La clasificación, o taxonomía, es la ciencia que identifica a los seres vivos y los ordena en grupos según sus relaciones evolutivas. Los métodos de clasificación actuales tratan de averiguar el ancestro o ancestros comunes de todas las formas de vida de la Tierra.

ANCESTRO COMÚN . Todos los grupos de este cladograma están emparentados con el primer vertebrado, su ancestro común, que apareció hace unos 540 m.a. El esquema ramificado resulta de la evolución divergente, y forma un árbol genealógico.

Tipos de clasificación

Los primeros sistemas de clasificación agrupaban a los seres vivos en función de su semejanza general, y el botánico sueco Carlos Linneo (1707–1778) ideó el sistema que sigue utilizándose hoy en día. Linneo estableció unas categorías formales basadas en rasgos morfológicos comunes (forma y estructura), en una jerarquía de inclusividad creciente, desde la especie hasta el reino. Desde comienzos del siglo XX, se fue imponiendo la clasificación basada en las relaciones evolutivas entre organismos. Este enfoque filogenético dispone a los seres vivos en grupos llamados clados, según la morfología y los caracteres genéticos, y supone que una característica compartida por un solo grupo de organismos indica una relación evolutiva más próxima entre ellos y un antepasado común más reciente. La filogenética (o cladística) ha traído muchos cambios a la clasificación de muchos organismos. Las aves, por ejemplo, hoy se encuadran como un grupo dentro de los dinosaurios. Linneo eligió el latín como idioma para su sistema de clasificación, hoy lo siguen utilizando la mayoría de los taxonomistas. Cada especie tiene un nombre compuesto latino único, que identifica el género y la especie. Así, por ejemplo, todos los humanos, especies fósiles incluidas, comparten el nombre de género Homo, pero solo a los humanos actuales se les conoce como Homo sapiens («hombre sabio»).

El texto y las imágenes de esta entrada son un fragmento de “ Evolución. Historia de la humanidad”

Acciones de página

Concepto:Es el conjunto de transformaciones o cambios a través del tiempo que ha originado la diversidad de formas de vida que existen sobre la tierra a partir de un antepasado común.

Evolución de las especies. La hipótesis de que las especies se transforman continuamente fue postulada por numerosos científicos de los siglos XVIII y XIX, a los cuales Charles Darwin citó en el primer capítulo de su libro El origen de las especies. Sin embargo, fue el propio Darwin, en 1859, quien sintetizó un cuerpo coherente de observaciones que consolidaron el concepto de la evolución biológica en una verdadera teoría científica.

La palabra evolución para describir cambios fue aplicada por vez primera en el siglo XVIII por el biólogo suizo Charles Bonnet en su obra Consideration sur les corps organisés. No obstante, el concepto de que la vida en la tierra evolucionó a partir de un ancestro común ya había sido formulado por varios filósofos griegos.

La evolución como una propiedad inherente a los seres vivos ya no es materia de debate entre los científicos. Los mecanismos que explican la transformación y diversificación de las especies, en cambio, se hallan todavía bajo intensa investigación. Dos naturalistas, Charles Darwin y Alfred Russell Wallace, propusieron en forma independiente en 1858 que la selección natural es el mecanismo básico responsable del origen de nuevas variantes fenotípicas y, en última instancia, de nuevas especies.

Actualmente, la teoría de la evolución combina las propuestas de Darwin y Wallace con las leyes de Mendel y otros avances posteriores en la genética, por eso se le denomina síntesis moderna o «teoría sintética». Según esta teoría, la evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos de una población a lo largo de las generaciones.

Este cambio puede ser causado por diferentes mecanismos, tales como la selección natural, la deriva genética, la mutación y la migración o flujo genético. La teoría sintética recibe en la actualidad una aceptación general de la comunidad científica, aunque también algunas críticas. Ha sido enriquecida desde su formulación, en torno a 1940, gracias a los avances de otras disciplinas relacionadas, como la biología molecular, la genética del desarrollo o la paleontología. De hecho, las teorías de la evolución, o sea, los sistemas de hipótesis basadas en datos empíricos tomados sobre organismos vivos para explicar detalladamente los mecanismos del cambio evolutivo, continúan siendo formuladas.

Evidencias del proceso evolutivo

Las evidencias del proceso evolutivo son el conjunto de pruebas que los científicos han reunido para demostrar que la evolución es un proceso característico de la materia viva y que todos los organismos que viven en la Tierra descienden de un ancestro común. Las especies actuales son un estado en el proceso evolutivo, y su riqueza relativa es el producto de una larga serie de eventos de especiación y de extinción. La existencia de un ancestro común puede deducirse a partir de características simples de los organismos.

Primero, existe evidencia proveniente de la biogeografía. El estudio de las áreas de distribución de las especies muestra que cuanto más alejadas o aisladas están dos áreas geográficas más diferentes son las especies que las ocupan, aunque ambas áreas tengan condiciones ecológicas similares (como la región ártica y la Antártida, o la región mediterránea y California).

Segundo, la diversidad de la vida sobre la tierra no se resuelve en un conjunto de organismos completamente únicos, sino que los mismos comparten una gran cantidad de similitudes morfológicas. Así, cuando se comparan los órganos de los distintos seres vivos, se encuentran semejanzas en su constitución que señalan el parentesco que existe entre las especies. Estas semejanzas y su origen permiten clasificar a los órganos en homólogos, si tienen un mismo origen embrionario y evolutivo, y análogos, si tienen diferente origen embrionario y evolutivo pero la misma función.

Tercero, los estudios anatómicos también permiten reconocer en muchos organismos la presencia de órganos vestigiales, que están reducidos y no tienen función aparente, pero que muestran claramente que derivan de órganos funcionales presentes en otras especies, tales como los huesos rudimentarios de las patas posteriores presentes en algunas serpientes.

La embriología, a través de los estudios comparativos de las etapas embrionarias de distintas clases de animales ofrecen el cuarto conjunto de evidencias del proceso evolutivo. Se ha encontrado que en las primeras de estas etapas del desarrollo, muchos organismos muestran características comunes que sugieren la existencia de un patrón de desarrollo compartido entre ellas, que a su vez, demuestra la existencia de un antepasado común.

El quinto grupo de evidencias proviene del campo de la sistemática. Los organismos pueden ser clasificados usando las similitudes mencionadas en grupos anidados jerárquicamente, muy similares a un árbol genealógico.

Las especies que han vivido en épocas remotas han dejado registros de su historia evolutiva. Los fósiles, conjuntamente con la anatomía comparada de los organismos actuales, constituyen la evidencia paleontológica del proceso evolutivo.

Mediante la comparación de las anatomías de las especies modernas con las ya extintas, los paleontólogos pueden inferir los linajes a los que unas y otras pertenecen. Sin embargo, la aproximación paleontológica para buscar evidencia evolutiva tiene ciertas limitaciones. El desarrollo de la genética molecular ha revelado que el registro evolutivo reside en el genoma de cada organismo y que es posible datar el momento de la divergencia de las especies a través del reloj molecular producido por las mutaciones. Por ejemplo, la comparación entre las secuencias del ADN del humano y del chimpancé ha confirmado la estrecha similitud entre las dos especies y han arrojado luz acerca de cuando existió el ancestro común de ambas.

La evolución de la vida en la Tierra

Detallados estudios químicos basados en isótopos de carbono de rocas del eón Arcaico sugieren que las primeras formas de vida emergieron en la tierra probablemente hace más de 3800 millones de años, en la era Eoarcaica, y hay claras evidencias geoquímicas tales como la reducción microbiana de sulfatos que la atestiguan en la era Paleoarcaica, hace 3470 millones de años.

Los estromatolitos (capas de roca producidas por comunidades de microorganismos más antiguos) se conocen en estratos de 3450 millones de años, mientras que los microfósiles filiformes más antiguos, morfológicamente similares a cianobacterias, se encuentran en estratos de sílex de 3450 millones de años hallados en Australia.

El siguiente cambio sustantivo en la estructura celular lo constituyen los eucariotas, los cuales surgieron a partir de bacterias antiguas envueltas, incluidas, en la estructura de los ancestros de las células eucariotas, formando una asociación cooperativa denominada endosimbiosis.

Las bacterias envueltas y su célula hospedante iniciaron un proceso de coevolución, por el cual las bacterias originaron las mitocondrias o hidrogenosomas. Un segundo evento independiente de endosimbiosis con organismos similares a cianobacterias llevó a la formación de los cloroplastos en las algas y plantas. La evidencia tanto bioquímica como paleontológica indica que las primeras células eucarióticas surgieron hace unos 2000 a 1500 millones de años, a pesar de que los atributos clave de la fisiología de los eucariotas probablemente evolucionaron previamente.

La evolución de los organismos pluricelulares ocurrió entonces en múltiples eventos independientes, en organismos tan diversos como las esponjas, algas pardas, cianobacterias, hongos mucosos y mixobacterias.

Teorías científicas acerca de la evolución

Según Joseph Needham, el taoísmo niega explícitamente la fijeza de las especies biológicas y los filósofos taoístas especularon que las mismas han desarrollado diferentes atributos en respuesta a distintos entornos. De hecho, el taoísmo se refiere a los seres humanos, la naturaleza y el cielo como existentes en un estado de «constante transformación», en contraste con la visión más estática de la naturaleza típica del pensamiento occidental.

Darwinismo

Si bien la idea de la evolución biológica ha existido desde épocas remotas y en diferentes culturas, la teoría moderna no se estableció hasta llegados los siglos XVIII y XIX, con la contribución de científicos como Christian Pander, Jean-Baptiste Lamarck y Charles Darwin. En el siglo XVIII la oposición entre fijismo y transformismo fue ambigua. Algunos autores, por ejemplo, admitieron la transformación de las especies limitada a los géneros, pero negaban la posibilidad de pasar de un género a otro.

El origen de las especies de Charles Darwin fue el hecho de la evolución que comenzó a ser ampliamente aceptado. A veces se comparte el crédito con Wallace por la teoría de la evolución llamada también teoría de Darwin-Wallace.

La lista de las propuestas de Darwin, extractada a partir de El origen de las especies se expone a continuación:

1. Los actos sobrenaturales del creador son incompatibles con los hechos empíricos de la naturaleza.

2. Toda la vida evolucionó a partir de una o de pocas formas simples de organismos.

3. Las especies evolucionan a partir de variedades preexistentes por medio de la selección natural.

4. El nacimiento de una especie es gradual y de larga duración.

5. Los taxones superiores (géneros, familias, etc.) evolucionan a través de los mismos mecanismos que los responsables del origen de las especies.

6. Cuanto mayor es la similitud entre los taxones, más estrechamente relacionados se hallan entre sí y más corto es el tiempo de su divergencia desde el último ancestro común.

7. La extinción es principalmente el resultado de la competencia interespecífica.

8. El registro geológico es incompleto: la ausencia de formas de transición entre las especies y taxones de mayor rango se debe a las lagunas en el conocimiento actual.

Neodarwinismo

El Neodarwinismo es un término acuñado en 1895 por el naturalista y psicólogo inglés George John Romanes (1848-1894) en su obra Darwin and after Darwin, o sea, la ampliación de la teoría de Darwin enriqueció el concepto original de Darwin haciendo foco en el modo en que la variabilidad se genera y excluyendo la herencia lamarckiana como una explicación viable del mecanismo de herencia. Wallace, quien popularizó el término «darwinismo» para 1889, incorporó plenamente las nuevas conclusiones de Weismann y fue, por consiguiente, uno de los primeros proponentes del neodarwinismo.

Síntesis evolutiva moderna

La llamada «síntesis evolutiva moderna» es una robusta teoría que actualmente proporciona explicaciones y modelos matemáticos sobre los mecanismos generales de la evolución o los fenómenos evolutivos, como la adaptación o la especiación. Como cualquier teoría científica, sus hipótesis están sujetas a constante crítica y comprobación experimental. Theodosius Dobzhansky, uno de los fundadores de la síntesis moderna, definió la evolución del siguiente modo: «La evolución es un cambio en la composición genética de las poblaciones, el estudio de los mecanismos evolutivos corresponde a la genética poblacional.»

La variabilidad fenotípica y genética en las poblaciones de plantas y de animales se produce por recombinación genética —reorganización de segmentos de cromosomas, como resultado de la reproducción sexual y por las mutaciones que ocurren aleatoriamente.

La cantidad de variación genética que una población de organismos con reproducción sexual puede producir es enorme. Considérese la posibilidad de un solo individuo con un número «N» de genes, cada uno con sólo dos alelos.

La selección natural es la fuerza más importante que modela el curso de la evolución fenotípica. En ambientes cambiantes, la selección direccional es de especial importancia, porque produce un cambio en la media de la población hacia un fenotipo novel que se adapta mejor las condiciones ambientales alteradas. Además, en las poblaciones pequeñas, la deriva génica aleatoria, la pérdida de genes del pozo genético, puede ser significativa.

La especiación puede ser definida como «un paso en el proceso evolutivo (en el que) las formas. se hacen incapaces de hibridarse».Diversos mecanismos de aislamiento reproductivo han sido descubiertos y estudiados con profundidad. El aislamiento geográfico de la población fundadora se cree que es responsable del origen de las nuevas especies en las islas y otros hábitats aislados.

Las transiciones evolutivas en estas poblaciones suelen ser graduales, es decir, las nuevas especies evolucionan a partir de las variedades preexistentes por medio de procesos lentos y en cada etapa se mantiene su adaptación específica. La macroevolución, la evolución filogenética por encima del nivel de especie o la aparición de taxones superiores, es un proceso gradual, paso a paso, que no es más que la extrapolación de la microevolución, el origen de las razas, variedades y de las especies.

En la época de Darwin los científicos no conocían cómo se heredaban las características. Actualmente, el origen de la mayoría de las características hereditarias puede ser trazado hasta entidades persistentes llamadas genes, codificados en moléculas lineales de ácido desoxirribonucleico (ADN) del núcleo de las células. El ADN varía entre los miembros de una misma especie y también sufre cambios o mutaciones, o variaciones que se producen a través de procesos como la recombinación genética.

Darwin no conocía la fuente de las variaciones en los organismos individuales, pero observó que las mismas parecían ocurrir aleatoriamente. En trabajos posteriores se atribuyó la mayor parte de estas variaciones a la mutación. La mutación es un cambio permanente y transmisible en el material genético —usualmente el ADN o el ARN— de una célula, que puede ser producido por «errores de copia» en el material genético durante la división celular y por la exposición a radiación, químicos o la acción de virus. Las mutaciones aleatorias ocurren constantemente en el genoma de todos los organismos, creando nueva variabilidad genética.

La duplicación génica introduce en el genoma copias extras de un gen y, de ese modo, proporciona el material de base para que las nuevas copias inicien su propio camino evolutivo. Por ejemplo, en los seres humanos son necesarios cuatro genes para construir las estructuras necesarias para sensar la luz: tres para la visión de los colores y uno para la visión nocturna. Los cuatro genes han evolucionado a partir de un solo gen ancestral por duplicación y posterior divergencia.

Las mutaciones cromosómicas, también denominadas, aberraciones cromosómicas, son una fuente adicional de variabilidad hereditaria. Así, las translocaciones, inversiones, deleciones, translocaciones robertsonianas y duplicaciones, usualmente ocasionan variantes fenotípicas que se transmiten a la descendencia. Por ejemplo, dos cromosomas del género Homo se fusionaron para producir el cromosoma 2 de los seres humanos. Tal fusión cromosómica no ocurrió en los linajes de otros simios, los que han retenido ambos cromosomas separados.

Recombinación genética

La recombinación genética es el proceso mediante el cual la información genética se redistribuye por transposición de fragmentos de ADN entre dos cromosomas durante la meiosis, y más raramente en la mitosis. Los efectos son similares a los de las mutaciones, es decir, si los cambios no son deletéreos se transmiten a la descendencia y contribuyen a incrementar la diversidad dentro de cada especie.

En los organismos asexuales, los genes se heredan en conjunto, o ligados, ya que no se mezclan con los de otros organismos durante los ciclos de recombinación que usualmente se producen durante la reproducción sexual. En contraste, los descendientes de los organismos que se reproducen sexualmente contienen una mezcla aleatoria de los cromosomas de sus progenitores, la cual se produce durante la recombinación meiótica y la posterior fecundación.

La recombinación permite que aún los genes que se hallan juntos en el mismo cromosoma puedan heredarse independientemente. No obstante, la tasa de recombinación es baja, aproximadamente dos eventos por cromosoma y por generación.

El primero es la «selección direccional», que es un cambio en el valor medio de un rasgo a lo largo del tiempo, por ejemplo, cuando los organismos cada vez son más altos. En segundo lugar se halla la «selección disruptiva» que es la selección de los valores extremos de un determinado rasgo, lo que a menudo determina que los valores extremos sean más comunes y que la selección actúe en contra del valor medio.

Un tipo especial de selección natural es la selección sexual, que es la selección a favor de cualquier rasgo que aumente el éxito reproductivo haciendo aumentar el atractivo de un organismo ante parejas potenciales.

Adaptación

La adaptación es el proceso mediante el cual una población se adecua mejor a su hábitat y también el cambio en la estructura o en el funcionamiento de un organismo que lo hace más adecuado a su entorno. Este proceso tiene lugar durante muchas generaciones, se produce por selección natural, y es uno de los fenómenos básicos de la biología.

La importancia de una adaptación sólo puede entenderse en relación con el total de la biología de la especie, Julian Huxley. De hecho, un principio fundamental de la ecología es el denominado principio de exclusión competitiva: dos especies no pueden ocupar el mismo nicho en el mismo ambiente por un largo tiempo. En consecuencia, la selección natural tenderá a forzar a las especies a adaptarse a diferentes nichos ecológicos para reducir al mínimo la competencia entre ellas.

Síntesis moderna

En las últimas décadas se ha hecho evidente que los patrones y los mecanismos evolutivos son mucho más variados que los que fueran postulados por los pioneros de la Biología evolutiva (Darwin, Wallace o Weismann) y los arquitectos de la teoría sintética (Dobzhansky, Mayr y Huxley, entre otros).

Los nuevos conceptos e información en la biología molecular del desarrollo, la sistemática, la geología y el registro fósil de todos los grupos de organismos necesitan ser integrados en lo que se ha denominado «síntesis evolutiva ampliada». Los campos de estudio mencionados muestran que los fenómenos evolutivos no pueden ser comprendidos solamente a través de la extrapolación de los procesos observados a nivel de las poblaciones y especies modernas.

En el momento en que Darwin propuso su teoría de evolución, caracterizada por modificaciones pequeñas y sucesivas, el registro fósil disponible era todavía muy fragmentario. Los a fósiles previos al período Cámbrico eran totalmente desconocidos. Darwin también estaba preocupado por la ausencia aparente de formas intermedias o enlaces conectores en el registro fósil, lo cual desafiaba su visión gradualística de la especiación y de la evolución.

Causas ambientales de las extinciones masivas

Darwin no solo discutió el origen sino también la disminución y la desaparición de las especies. Como una causa importante de la extinción de poblaciones y especies propuso a la competencia interespecífica debida a recursos limitados: durante el tiempo evolutivo, las especies superiores surgirían para reemplazar a especies menos adaptadas.

Esta perspectiva ha cambiado en los últimos años con una mayor comprensión de las causas de las extinciones masivas, episodios de la historia de la tierra, donde las «reglas» de la selección natural y de la adaptación parecen haber sido abandonadas.

Esta nueva perspectiva fue presagiada por Mayr en su libro Animal species and evolution en el que señaló que la extinción debe ser considerada como uno de los fenómenos evolutivos más conspicuos. Mayr discutió las causas de los eventos de extinción y propuso que nuevas enfermedades (o nuevos invasores de un ecosistema) o los cambios en el ambiente biótico pueden ser los responsables. Además, escribió: «Las causas reales de la extinción de cualquier especie de fósil presumiblemente siempre seguirán siendo inciertas . Es cierto, sin embargo, que cualquier evento grave de extinción está siempre correlacionado con un trastorno ambiental importante» (Mayr, 1963). Esta hipótesis, no sustentada por hechos cuando fue propuesta, ha adquirido desde entonces un considerable apoyo.

La extinción biológica que se produjo en el Pérmico-Triásico hace unos 250 millones de años representa el más grave evento de extinción en los últimos 550 millones de años. Se estima que en este evento se extinguieron alrededor del 70% de las familias de vertebrados terrestres, muchas gimnospermas leñosas y más del 90% de las especies oceánicas. Se han propuesto varias causas para explicar este evento, las que incluyen el vulcanismo, el impacto de un asteroide o un cometa, la anoxia oceánica y el cambio ambiental. No obstante, es aparente en la actualidad que las gigantescas erupciones volcánicas, que tuvieron lugar durante un intervalo de tiempo de sólo unos pocos cientos de miles de años, fueron la causa principal de la catástrofe de la biosfera durante el Pérmico tardío.

El límite Cretácico-Terciario registra el segundo mayor evento de extinción masivo. Esta catástrofe mundial acabó con el 70% de todas las especies, entre las cuales los dinosaurios son el ejemplo más popularmente conocido. Los pequeños mamíferos sobrevivieron para heredar los nichos ecológicos vacantes, lo que permitió el ascenso y la radiación adaptativa de los linajes que en última instancia se convertirían en Homo sapiens. Los paleontólogos han propuesto numerosas hipótesis para explicar este evento, las más aceptadas en la actualidad son las del impacto de un asteroide y la de fenómenos de vulcanismo.

La selección sexual es, por lo tanto, menos rigurosa que la selección natural. Generalmente, los machos más vigorosos, aquellos que están mejor adaptados a los lugares que ocupan en la naturaleza, dejarán mayor progenie.

Pero en muchos casos la victoria no dependerá del vigor sino de las armas especiales exclusivas del sexo masculino[. ] Entre las aves, la pugna es habitualmente de carácter más pacífico. Todos los que se han ocupado del asunto creen que existe una profunda rivalidad entre los machos de muchas especies para atraer por medio del canto a las hembras.

Para Darwin, la selección sexual incluía fundamentalmente dos fenómenos: la preferencia de las hembras por ciertos machos, selección intersexual, femenina, o epigámica, y en las especies polígamas, las batallas de los machos por el harén más grande, selección intrasexual. En este último caso, el tamaño corporal grande y la musculatura proporcionan ventajas en el combate, mientras que en el primero, son otros rasgos masculinos, como el plumaje colorido y el complejo comportamiento de cortejo los que se seleccionan a favor para aumentar la atención de las hembras.

El estudio de la selección sexual sólo cobró impulso en la era postsíntesis. Se ha argumentado que Wallace (y no Darwin) propuso por primera vez que los machos con plumaje brillante demostraban de ese modo su buena salud y su alta calidad como parejas sexuales. De acuerdo con esta hipótesis de la «selección sexual de los buenos genes» la elección de pareja masculina por parte de las hembras ofrece una ventaja evolutiva. Esta perspectiva ha recibido apoyo empírico en las últimas décadas. Por ejemplo, se ha hallado una asociación, aunque pequeña, entre la supervivencia de la descendencia y los caracteres sexuales secundarios masculinos en un gran número de taxones, tales como aves, anfibios, peces e insectos).

Impactos de la teoría de la evolución

A medida que el darwinismo lograba una amplia aceptación en la década de 1870, se hicieron caricaturas de Charles Darwin con un cuerpo de simio o mono para simbolizar la evolución. En el siglo XIX, especialmente tras la publicación de El origen de las especies, la idea de que la vida había evolucionado fue un tema de intenso debate académico centrado en las implicaciones filosóficas, sociales y religiosas de la evolución.

El hecho de que los organismos evolucionan es indiscutible en la literatura científica, y la síntesis evolutiva moderna tiene una amplia aceptación entre los científicos. Sin embargo, la evolución sigue siendo un concepto controvertido por algunos grupos religiosos.

Mientras que muchas religiones y grupos religiosos han reconciliado sus creencias con la evolución por medio de diversos conceptos de evolución teísta, hay muchos creacionistas que creen que la evolución se contradice con el mito de creación de su religión. Como fuera reconocido por el propio Darwin, el aspecto más controvertido de la biología evolutiva son sus implicaciones respecto a los orígenes del hombre.

A medida que se ha ido desarrollando la comprensión de los fenómenos evolutivos, ciertas posturas y creencias bien arraigadas se han visto revisadas, vulneradas o por lo menos cuestionadas. La aparición de la teoría evolutiva marcó un hito, no solo en su campo de pertinencia, al explicar los procesos que originan la diversidad del mundo vivo, sino también más allá del ámbito de las ciencias biológicas. Naturalmente, este concepto biológico choca con las explicaciones tradicionalmente creacionistas y fijistas de algunas posturas religiosas y místicas y de hecho, aspectos como el de la descendencia de un ancestro común, aún suscitan reacciones en algunas personas.

El impacto más importante de la teoría evolutiva se da a nivel de la historia del pensamiento moderno y la relación de este con la sociedad. Este profundo impacto se debe, en definitiva, a la naturaleza no teleológica de los mecanismos evolutivos: la evolución no sigue un fin u objetivo. Las estructuras y especies no «aparecen» por necesidad ni por designio divino sino que a partir de la variedad de formas existentes solo las más adaptadas se conservan en el tiempo.

Evolución y religión

Antes de que la geología se convirtiera en una ciencia, a principios del siglo XIX, tanto las religiones occidentales como los científicos descontaban o condenaban de manera dogmática y casi unánime cualquier propuesta que implicara que la vida es el resultado de un proceso evolutivo.

Sin embargo, a medida que la evidencia geológica empezó a acumularse en todo el mundo, un grupo de científicos comenzó a cuestionar si una interpretación literal de la creación relatada en la Biblia judeo-cristiana podía reconciliarse con sus descubrimientos (y sus implicaciones).

A pesar de las abrumadoras evidencias que avalan la teoría de la evolución, algunos grupos interpretan en la Biblia que un ser divino creó directamente a los seres humanos, y a cada una de las otras especies, como especies separadas y acabadas. A partir de 1950 la Iglesia católica romana tomó una posición neutral con respecto a la evolución con la encíclica Humani generis del papa Pío XII. En ella se distingue entre el alma, tal como fue creada por Dios, y el cuerpo físico, cuyo desarrollo puede ser objeto de un estudio empírico.

No pocos ruegan con insistencia que la fe católica tenga muy en cuenta tales ciencias, y ello ciertamente es digno de alabanza, siempre que se trate de hechos realmente demostrados, pero es necesario andar con mucha cautela cuando más bien se trate sólo de hipótesis, que, aun apoyadas en la ciencia humana, rozan con la doctrina contenida en la Sagrada Escritura o en la tradición.

En 1996, Juan Pablo II afirmó que «la teoría de la evolución es más que una hipótesis» y recordó que «El Magisterio de la Iglesia está interesado directamente en la cuestión de la evolución, porque influye en la concepción del hombre».

El papa Benedicto XVI ha afirmado que «existen muchas pruebas científicas en favor de la evolución, que se presenta como una realidad que debemos ver y que enriquece nuestro conocimiento de la vida y del ser como tal. Pero la doctrina de la evolución no responde a todos los interrogantes y sobre todo no responde al gran interrogante filosófico: ¿de dónde viene todo esto y cómo todo toma un camino que desemboca finalmente en el hombre?».

Cuando la teoría de Darwin se publicó, las ideas de la evolución teísta se presentaron de modo de indicar que la evolución es una causa secundaria abierta a la investigación científica, al tiempo que mantenían la creencia en Dios como causa primera, con un rol no especificado en la orientación de la evolución y en la creación de los seres humanos.

ВїQuГ© es la teorГ­a de la evoluciГіn?

La teorГ­a de la evoluciГіn es como se conoce a un corpus, es decir, un conjunto de conocimientos y evidencias cientГ­ficas que explican un fenГіmeno: la evoluciГіn biolГіgica. Esta explica que los seres vivos no aparecen de la nada y porque sГ­, sino que tienen un origen y que van cambiando poco a poco. En ocasiones, estos cambios provocan que de un mismo ser vivo, o ancestro, surjan otros dos distintos, dos especies. Estas dos especies son lo suficientemente distintas como para poder reconocerlas por separado y sin lugar a dudas. A los cambios paulatinos se les conoce como evoluciГіn, pues el ser vivo cambia hacia algo distinto.

La evoluciГіn estГЎ mediada por algo llamado generalmente "selecciГіn natural", aunque este tГ©rmino es muy vago. Un tГ©rmino mГЎs correcto es la presiГіn selectiva.

La teorГ­a de la evoluciГіn explica que los seres vivos no aparecen de la nada y porque sГ­ Con este nombre se entiende un factor que "presiona" estos cambios en una direcciГіn. Por ejemplo, la sequedad de un desierto presionarГЎ a todas las especies para tener una mayor resistencia a la deshidrataciГіn, mientras que los menos adaptados morirГЎn y se perderГЎn en la historia. Los cambios evolutivos, como ya podemos deducir, suelen ser adaptativos, grosso modo, lo que implica que adaptan a la especie segГєn la presiГіn selectiva que sufre (o la hace desaparecer para siempre). La teorГ­a de la evoluciГіn no es nada sencilla y ha ido creciendo enormemente durante la historia de la biologГ­a. Hoy dГ­a este corpus es tan grande que se estudian efectos y apartados concretos del mismo, y existen especialistas dedicado exclusivamente a comprender partes muy especГ­ficos de la teorГ­a.

ВїCuГЎndo apareciГі?

El origen de la teorГ­a de la evoluciГіn tiene una fecha concreta y es la publicaciГіn del libro "El Origen de las Especies", del propio Charles Darwin. Aunque en realidad la idea de evoluciГіn y varios conceptos relacionados pueden trazarse hasta tiempos muy anteriores, lo cierto es que la controvertida publicaciГіn de su libro provocГі una reacciГіn sin igual. A dГ­a de hoy, este texto, claramente asentГі las bases en torno al que giran los "axiomas" bГЎsicos de la biologГ­a. Y eso ocurriГі el 24 de noviembre de 1859. En Г©l, Darwin explicГі su hipГіtesis (demostrada ampliamente tiempo despuГ©s) de cГіmo las especies de seres vivos evolucionan y cГіmo la selecciГіn natural (y la presiГіn selectiva) empujan dicho cambio.

ВїDГіnde se creГі?

Aunque "El Origen de las Especies" se publicГі en Inglaterra, lo cierto es que la apariciГіn de la teorГ­a de la evoluciГіn se gestГі mucho antes. Los historiadores sitГєan este momento en los viajes de Darwin a bordo del "Beagle", un bergantГ­n britГЎnico explorador. En su segunda misiГіn se aГ±adiГі a la tripulaciГіn un joven Darwin, cuya educaciГіn e interГ©s por la geologГ­a y la naturaleza, asГ­ como algunas cuestiones familiares, le abrieron la puerta a su pasaje. Durante los viajes alrededor de todo el mundo (literalmente), que duraron cinco aГ±os, Darwin actГєo como naturalista (el concepto clГЎsico de biГіlogo) recogiendo todo tipo de informaciГіn para el imperio inglГ©s y la tripulaciГіn. AsГ­, durante la travesГ­a se topГі con varias islas y sus especies. Las modificaciones y caracterГ­sticas de estas, asГ­ como sus conocimientos geolГіgicos y la influencia de varios conocidos inculcaron en su mente la idea de evoluciГіn en los seres vivos. Especialmente llamativo es el caso de los pinzones de las Islas GalГЎpagos, muy llamativos en la literatura. No obstante, hicieron falta varias dГ©cadas para madurar la idea que, finalmente, y no sin muchos dilemas y alguna tragedia, dieron como resultado "El Origen de las Especies", el germen de la teorГ­a de la EvoluciГіn.

ВїQuiГ©n la propuso?

Bueno, es obvio, en este punto, que el padre de la teorГ­a de la evoluciГіn fue Charles Darwin. AsГ­ lo hemos podido comprobar hasta el momento. Pero la teorГ­a no solo se la debemos a Г©l y mucho menos el estado actual de la misma. SaltГЎndonos a algunos clГЎsicos, serГ­a imperdonable no nombrar a Alfred Russel Wallace, un naturalista y geГіgrafo, ademГЎs de explorador muy parecido en espГ­ritu a Darwin. Su posiciГіn mГЎs modesta que la de Charles, probablemente, lo puso algunos pasos por detrГЎs del padre de la teorГ­a de la evoluciГіn. Sin embargo, el propio Wallace llegГі a conclusiones similares a las de Darwin incluso antes que Г©l mismo. Fue una carta suya la que terminГі de cuajar las ideas en la cabeza del naturalista mГЎs famoso de la historia.

El propio Wallace llegГі a conclusiones similares a las de Darwin incluso antes que Г©l mismo

AsГ­, esta carta de Wallace fue determinante en su publicaciГіn. No obstante, eso no le resta mГ©rito alguno a Darwin. Por otro lado, tambiГ©n harГ­a falta nombrar a Lamarck, ya que Г©l propuso la primer teorГ­a de la EvoluciГіn que se conoce como tal. Aunque era errГіnea, lo que no ha evitado debates que siguen vivos, incluso, hoy dГ­a. MГЎs adelante otros grandes cientГ­ficos asentaron algunas bases necesarias: Georges Cuvier y Г‰tienne Geoffroy Saint-Hilaire discutieron ampliamente sobre el catastrofismo y el uniformismo, Mendel y, aГ±os despuГ©s, Fisher asentaron las bases genГ©ticas y estadГ­sticas indispensables para la teorГ­a, Avery, MacLeod y McCarty hallaron el ГЎcido desoxirribonucleico, y Francis Crick y James Watson, gracias al trabajo de Rosalind Franklin, descubrieron la estructura del ADN. Y estos son solo algunos de los nombres a los que podrГ­amos afirmar que le debemos la teorГ­a de la EvoluciГіn

Tal vez la respuesta mГЎs difГ­cil y a la vez mГЎs sencilla de responder. ВїPor quГ© apareciГі la teorГ­a de la evoluciГіn? Podemos buscar razones histГіricas, consecuencias: Darwin observando atentamente unos cuantos pГЎjaros en una isla remota o a Watson y Crick discutiendo pensativamente sobre una extraГ±a fotografГ­a en blanco y negro. Pero lo cierto es que la teorГ­a de la evoluciГіn aparece como consecuencia de la observaciГіn. Durante los siglos, los milenios, hemos visto que los seres vivos cambian. Es mГЎs, nosotros aprovechamos este hecho a nuestro favor. AsГ­ que era solo cuestiГіn de tiempo que alguien se planteara el cГіmo. Y tras siglos de observaciГіn y experimentaciГіn, la teorГ­a de la EvoluciГіn es lo que hemos obtenido. Pero todavГ­a no hemos acabado, ni estГЎ finalizada. Probablemente algunos aspectos nunca lleguemos a conocerlos del todo. Pero, en cualquier caso, la respuesta a la pregunta de por quГ© apareciГі la teorГ­a de la EvoluciГіn serГЎ siempre la misma: porque necesitamos saber de dГіnde venimos, y hacia dГіnde vamos.