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Distribución del gato montés en España

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Experiencia personal

Hace algunos años paseando en bicicleta por un bosque muy apartado, cercano a la diminuta población de Espoya. Pueblo próximo a Capellades, en la provincia de Barcelona, me topé al salir de un recodo de un pedregoso sendero con un gato montés encaramado a un añoso y grueso árbol.

Espero que el enorme felino se asustase tanto como yo, que supongo perdí algunos meses de vida como consecuencia del susto que me llevé.

Mirándolo en fotografías o evocando su lejano recuerdo sentado en el sofá de casa, veo a un bellísimo y poderoso animal. Sin embargo, encontrárselo de sopetón a cuatro o cinco metros de distancia y sobre tu cabeza, os aseguro que es una experiencia un poco espeluznante. Aquella mirada gélida aún me estremece.

En aquel instante no supe apreciar su indudable belleza. Ya lo dice el refrán: "Las cosas son, dependiendo del cristal a través del cual se mira".

Especies de gato montés en España

En España existen tres variedades de gato montés:

En el norte y zona mediterránea de la Península Ibérica se encuentran los ejemplares del Felis silvestris silvestris, que se trata de la variedad típica de bosque mediterráneo.

Sus ejemplares se distribuyen más densamente por la Cornisa Cantábrica y los Pirineos. En estos lugares habita en bosques caducifolios y roquedales alpinos. Se alimentan principalmente de aves y roedores silvestres. En la vertiente mediterránea la población de gato montés es menor, debido a la mayor densidad humana.

El gato montés de la zona centro

El gato montés que habita la zona centro de la Península Ibérica es la subespecie Felis silvestris tartessia.

Este gato montés es de mayor tamaño y pelaje más oscuro que el gato montés periférico. Quizás se deba a que dicho gato integra al conejo en su dieta. Las riberas del río Duero y el río Tajo, son zonas con elevada densidad de dicha subespecie. También existen importantes colonias en Andalucía.

El gato montés en Mallorca

En la isla de Mallorca existe la subespecie de gato montés conocida como Felis lybica jordansi. Esta subespecie procede del gato montés africano.

Su tamaño es menor que el de las dos subespecies anteriores aunque no por ello menos hermoso. Podemos destacar que su color es más claro, con tonos arenosos en su pelaje, el cual es más corto.

Estado del gato montés en España

Es gato montés es una especie amenazada en España. La agricultura y la expansión de los núcleos rurales dificultan la vida de los gatos monteses. Si bien es cierto que ocasionalmente se aparean con hembras de gato doméstico, tras lo cual crean híbridos.

Existen programas de protección del gato montés, considerado como fauna de interés especial. Debemos tener claro que es de máxima importancia cuidar y respetar la especie para en el futuro poder seguir seguir disfrutando de ella.

Si deseas leer más artículos parecidos a Distribución del gato montés en España, te recomendamos que entres en nuestra sección de Curiosidades del mundo animal.

Origen del gato montés

El gato montés es el predecesor de los gatos domésticos que actualmente comparten nuestros hogares con nosotros. Se trata de un felino salvaje, un mamífero carnívoro asilvestrado que se encuentra disperso por bosques de África, América, Asia y Europa. En algunos lugares la destrucción de sus hábitats y otros factores han provocado que dicha especie se vea amenazada, incluyéndose en la lista de especies en peligro de extinción.

Dentro de la categoría de gato montés encontramos varias especies, que se encuentran repartidas por el mundo, siendo Felis Silvestris o gato salvaje europeo la denominación para la especie que encontramos en Eurasia. Este gato montés es bastante similar a un gato doméstico, pero de un mayor tamaño y con aspecto de lince. La especie norteamericana se denomina Lynx rufus y la hallamos en el territorio comprendido desde el sur de Canadá hasta el sur de México. Su pariente sudamericano es el Leopardus geoffroyi o geoffroy, también en Sudamérica encontramos el Leopardus colocolo o gato de los pajonales.

Ahora bien, centrándonos en el origen del gato montés en general, podemos decir que su ancestro es el gato montés de Mastelli (Felis lunensis), el cual vivió en Europa durante el Pliocena, expandiéndose primero por el Medio Oriente y posteriormente hacia Asia y África, dando lugar hace ya más de 10 000 años al gato montés de estepa.

Actualmente, en España se distinguen tres subespecies:

  • Felis silvestris silvestris, ubicado en la zona norte de la Península Ibérica.
  • Felis lybica jordansi, que sería el gato montés africano y lo encontraríamos en la isla de Mallorca.
  • Felis silvestris tartessia, que es de un tamaño mayor y de pelaje más oscuro que sus congéneres y se extendería por la zona centro y sur del territorio peninsular.

Características físicas del gato montés

A la hora de hablar de las características del gato montés, cabe resaltar que su aspecto es prácticamente igual que el del lince ibérico, siendo habitualmente imposible distinguirlos salvo por el menor tamaño de los gatos monteses. Incluso se ha registrado la existencia de híbridos entre estas dos especies.

Así pues, el gato montés presenta un pelaje entre pardo y gris, con patrón atigrado o moteado. Dicho pelo es grueso, denso, de longitud media y aspecto satinado. Su cola es alargada con la punta redonda. Y sus características orejas son grandes y puntiagudas, habitualmente con fondo rojizo.

El cuerpo de los monteses es musculoso y robusto a la par que estilizado y flexible. Debido a su gran tamaño, el gato montés está considerado como un gato gigante, pesando hasta 8 kilogramos y midiendo desde 5 hasta 120 cm de alto. Su esperanza de vida suele ser de 6 a 12 años, encontrándose ejemplares que han alcanzado los 14 años.

Carácter del gato montés

Al ser un animal salvaje es un felino solitario y tranquilo pero que puede mostrarse agresivo si ve amenazada su vida o cuando está cazando, ya que está en juego su sustento. Además, el gato montés es un animal territorial, que no dudará en defender su hábitat, sobre todo los machos, quienes también marcarán con arañazos y orina su territorio, que solo compartirán con hembras y no con otros machos.

Salvo en la época invernal, el gato montés es un animal nocturno que caza y se muestra activo durante las horas posteriores a la puesta del sol. Sin embargo, cuando es la época fría se adapta a las horas de actividad de sus presas, volviéndose por unos meses un animal diurno. Este detalle de su personalidad nos deja ver que es un animal que se adapta fácilmente a nuevos medios y formas de vida, es por ello que hay ejemplares que se han convertido en mascotas de familias de todo el mundo. Eso sí, recordemos que el carácter del gato montés no es como el de un gato doméstico, por lo que su temperamento agresivo natural puede surgir siempre que se sienta amenazado.

Alimentación y neces >

En su hábitat natural, conformado por áreas boscosas relativamente aisladas de núcleos urbanos y poblaciones humanas distribuidas por toda Europa, el gato montés se adaptaa la vida en zonas de matorral, bosques caducifolios y zonas más frondosas en la región norte del continente. En España se encuentra disperso por toda la península y las Islas Baleares.

En estado salvaje estos animales se alimentan de las presas que ellos mismos cazan. Habitualmente la alimentación del gato montés se basa en conejos, liebres y otros roedores, aunque sus presas son variadas e incluso los venados pueden estar entre ellas. Si la comida escasea los gatos monteses pueden convertirse en carroñeros, alimentándose de los restos de otros animales. Recordemos que son animales con una gran capacidad de adaptación.

El ciclo reproductivo del gato montés presenta varias fases. El período de celo suele abarcar desde febrero hasta marzo, teniendo en cuenta la gestación, que dura entre 60 y 70 días. De esta forma, las gatas darían a luz de abril a mayo camadas que habitualmente son de unos tres cachorros de media. Son las hembras las encargadas del cuidado de las crías, que se encargarán de la prole hasta aproximadamente los 9 meses de edad.

Dado que no son animales domésticos, para tener un gato montés como mascota hay que estar al día de la legislatura vigente en nuestra zona. Así mismo, normalmente en caso de poderse tener ha de ser con las licencias y documentación pertinente en regla, pues además de ser felinos salvajes se encuentran en peligro de extinción, al igual que otros grandes felinos, por lo que está completamente prohibida su caza, han de respetarse su hábitat y tratar de evitar acabar con sus presas, las cuales serán vitales para su supervivencia.

Antiguamente sus predadores principales eran animales como el lobo y el puma, pero a día de hoy el mayor peligro para la subsistencia del gato montés es el humano, que con la destrucción de su hábitat y la caza ha hecho que las poblaciones de gato montés se hayan visto mermadas considerablemente. Por ello, ya que los humanos somos en gran parte culpables, tenemos la responsabilidad de tomar medidas al respecto, así pues, en este artículo destinado a explicar "¿Cómo proteger a los animales en peligro de extinción?" se nos proporcionan una serie de acciones que podemos realizar o evitar, en caso de que dichas acciones puedan resultar nocivas, para proteger a esta y a otras especies amenazadas.

Salud del gato montés

Normalmente los gatos monteses son animales muy resistentes, pero como puede suceder con los felinos domésticos, pueden verse afectados por el coronavirus felino, la parvovirosis, la leucemia felina, el moquillo y afecciones causados por parásitos, que habitualmente son contagiados por los roedores de los que se alimentan, o del medio en el que viven. Así mismo, al tratarse de un animal salvaje, no debemos olvidar los fallecimientos por causas naturales o por peleas entre gatos monteses, que pueden provocar infecciones y hemorragias graves.

Aprovechamos para resaltar la importancia de acudir a profesionales en caso de encontrar un gato montés herido o enfermo. En tales casos, es recomendable llamar a las autoridades, contactar con guardas forestales o acudir directamente a centros de recuperación de fauna salvaje para notificar el hallazgo y dejar que sean ellos quienes se ocupen de la salud del animal.

Gato Montés: Características

Con pequeñas diferencias, cada una de las subespecies comparten la mayor parte de características que les distinguen del resto de razas de gatos.

El color de su pelaje es grisáceo, con un tono pardo que les hace fácilmente distinguibles. Cuentan también con rayas oscuras que recubren la práctica totalidad de su cuerpo, exceptuando el vientre.

Su cola es muy alargada con punta redondeada de color negro y con al menos tres anillos negros cerrados a lo largo de la misma. Tiene unas orejas de grandes dimensiones y puntiagudas.

Gato Montés: Tamaño

El cuerpo del gato montés es robusto y musculoso, con una dimensión que hace que sea considerado como una de las especies más grandes, pudiendo pesar entre 4 y 12 kilos y medir hasta 125 cm de altura. Además, el macho tiene un mayor tamaño que la hembra, con una diferencia entre un 15 y un 25%.

Sus ojos suelen ser de tonos verdosos o ámbar, con una pupila vertical y, generalmente, su esperanza de vida es de entre 6 y 12 años, con algunos casos en los que alcanzaron los 15 años de edad.

Comportamiento del Gato Montés Doméstico

Al tratarse de una especie salvaje, su actitud es tranquila y solitaria y esquiva debido a su gran capacidad de supervivencia. Puede rehuir la compañía humana al considerarse en peligro, pudiendo atacar si ve que su integridad está amenazada.

El gato montés es un gran cazador de conejos, roedores y aves, que suponen gran parte de su alimentación. Su método para lograrlo es basar sus movimientos en el más discreto sigilo, a la espera de que su objetivo esté a su alcance para atacar.

Su carácter territorial hace que arañe u orine para defender su hábitat, que, en el caso de los machos, solo compartirá con otras hembras.

Es un animal nocturno, que actúa en los momentos más intempestivos para evitar la presencia humana aunque es capaz de adaptarse al medio puesto que en invierno puede salir en horario diurno para cazar a algunas presas con más facilidad.

En cuanto a donde vive el gato montés, su presencia se reparte, sobre todo, por los bosques de España, Francia, Alemania e Italia, aunque puede adoptarse como animal de compañía, siempre teniendo presentes los aspectos de su comportamiento ya mencionados.

Principales enfermedades del Gato Montés

El coronavirus felino es la mayor amenaza del gato montés en forma de enfermedad, así como otras patologías como la leucemia felina, el moquillo o la parvovirosis. También pueden contraer afecciones procedentes de los roedores de los que se alimentan o el entorno en el que se muevan.

No obstante, también cabe destacar que, al tratarse de una especie salvaje, puede verse afectada por lesiones al forcejear con otros gatos o animales de distinta especie, que puede generarle lesiones que agraven su estado de salud.

Cuidados básicos del Gato Montés

Al tener un carácter salvaje, el gato montés basa sus cuidados básicos y su supervivencia en sus propias decisiones.

Su hábitat natural consta de zonas con matorrales, bosques caducifolios y zonas húmedas del norte del territorio.

Por ello, tenemos que resaltar que su alimentación en estado salvaje es, básicamente, aquella que logran cazar: liebres, conejos o aves. Como hemos mencionado con anterioridad, son animales capaces de adaptarse a las diferentes circunstancias que se les pueda presentar, por lo que lo que come el gato montés se ajustará en todo momento a su cambiante entorno.

En cuanto a su reproducción, se suele producir en los primeros meses del año, así, las hembras suelen parir en abril o mayo en huecos de árboles o madrigueras camadas que generalmente constan de 3 ó 4 cachorros.

La madurez sexual del gato montés se alcanza a los 10 meses de edad, tras haberse independizado del cuidado de la madre pocas semanas antes.

En busca de su subsistencia en el entorno natural, el ser humano juega un papel fundamental, tratando de evitar acabar con su hábitat para garantizarla.

Si decides adoptar un gato montés, tienes que tener en cuenta muchos aspectos burocráticos para llevarlo a cabo, puesto que su tenencia exige una serie de licencias y documentación al tratarse de un animal salvaje y en peligro de extinción. Aparte de estos trámites, hay que tener paciencia con él en su adaptación al entorno del hogar y procurarle los mayores cuidados que un gato doméstico requiere para su comodidad.

Curiosidades del gato montés

  • Es probable que no seas consciente de la similitud tanto física como de carácter del gato montés con el lince ibérico: solo les diferencia un menor tamaño del primero pero cuenta con características generales que se asemeja a esa especie, también en peligro de extinción.
  • Aunque por diferencia de tamaño no parezca creíble, lo cierto es que el gato montés tiene gran capacidad de caza de animales mayores, como el venado. Esta especie se encuentra de forma puntual en su dieta alimentaria.

Si decides hacerte con un gato montés, es una opción recurrida entre los amantes de los felinos por su carácter único, aunque debes tener en cuenta la documentación que deberás preparar para tenerlo todo en regla y disfrutar con tranquilidad de su compañía.

Características e identificación del gato montés

Este gato salvaje es similar al gato doméstico y, aunque es de mayor tamaño, recuerda a razas de gato grandes por su robustez, capaz de pesar siete kilos. Además, la cabeza en relación al cuerpo es de mayor tamaño en el gato montés que en el doméstico, con orejas ligeramente más pequeñas.

Poseen un color pardo amarillento en la parte posterior de las orejas y el hocico, mientras que los pelos sobre los ojos y las vibrisas son de mayor tamaño y anchura que las del doméstico, de color blanco y ligeramente caídas. Los ojos no son de colores tan variables como el gato doméstico y en muchas ocasiones presentan verdes claros y tonos ámbar, su nariz es rosada.

Presentan varios dibujos bastante reseñables, generalmente en forma de franjas: el gato montésposee dos franjas en las mejillas que nacen en los ojos, varias franjas que salen de la nuca, rayado oscuro en patas y tronco, y varios anillos en la cola que termina en negro. Normalmente, poseen también una línea dorsal que recorre su lomo, y en ocasiones una mancha blanca en el pecho.

El gato montés puede hibridar con el gato doméstico, por lo que sus híbridos pueden llevar a confusión y ponen en peligro la pureza de la especie. Es por ello que los gatos domésticos sin castrar suponen un lastre en su recuperación.

Características del gato montés

El gato montés o lince(Lynx rufus) es un felino de mediano tamaño que pesa entre 5 y 12 kg. La coloración de la parte superior de su cuerpo puede variar de un color grisáceo a un café rojizo, y en la mayoría de los casos posee manchas en forma de tostones.

El vientre y sus partes inferiores son siempre de un color más claro que el resto del cuerpo. En Florida, Estados Unidos, se han encontrado individuos melanísticos, es decir, que son totalmente de color negro. Las características que definen a los integrantes de este género son: su corta cola, de aproximadamente 15 cm de largo, y la extensión de pelo a manera de pincel en la parte superior de sus orejas.

Al parecer, esto último les sirve para captar con mayor precisión dónde se encuentran sus presas. A diferencia de otros felinos silvestres, es común observar a estos gatos sentados al lado de algún camino o vereda durante largo tiempo, para tratar de localizar posibles presas por medio de su agudo sentido auditivo.

Comportamiento del gato montés

Este depredador nocturno puede verse en zonas de pastizal en el atardecer y el amanecer. Son animales solitarios, que en el caso de los machos cubren varios kilómetros desplazándose día tras día, mientras que las hembras son territoriales y permanecen en el mismo sitio, algo que recuerda al comportamiento de algunos grandes felinos.

Su alimentación se basa principalmente en pequeños roedores y pájaros, aunque son capaces de cazar conejos, y en ocasiones pueden alimentarse de anfibios o de algunos invertebrados. Incluso existen registros de cómo el gato montés puede cazar crías de corzo, algo que lo diferencia de su pariente doméstico.

A pesar de esta gran diferencia, lo cierto es que el gato montés caza de forma muy similar al gato doméstico, e incluso es difícil diferenciar los restos de sus presas de los de este animal, pues también deja los huesos de animales medianos, al contrario que otros carnívoros como el zorro rojo.

En cuanto a la reproducción, el gato montés se aparea al principio de primavera y las crías nacen al final de esta o ya en verano. Será la hembra la que cuide de la camada, usualmente de cuatro pequeños gatos que vivirán con su madre alrededor de cinco meses.

¿Cómo se alimenta el gato montés?

La dieta del gato montés se compone principalmente de lagomorfos (conejos y liebres) y roedores, aunque algunas veces se aventura a cazar animales de mayor tamaño, como las crías de venado de cola blanca y las del pecarí de collar.

La función ecológica de este felino al controlar las poblaciones de roedores y lagomorfos es de suma importancia, tanto para el ecosistema como para los agricultores y ganaderos, aunque en ocasiones estos no lo comprendan.

Si bien es mayormente considerado como un carnívoro nocturno, el gato montés es, sin embargo, uno de los felinos americanos con mayor actividad diurna. Por ello, no es raro observarlo activo tanto por la mañana como al atardecer.

Su rango de distribución va desde el sur de Canadá hasta la parte central de México. Gusta habitar en terrenos de matorral y en lugares desérticos, aunque también se le puede encontrar en regiones con bosque de pino y encino. Es muy raro hallar poblaciones de estos felinos en lugares donde el bosque es denso, pues prefiere terrenos más abiertos.

Esta es una de las causas por las que no vive en los trópicos mexicanos, ni en el sur de México o en Centroamérica. La vida de los gatos silvestres es solitaria y solo se les puede ver en pareja durante la época de celo.

Hábitat y conservación del gato montés

El gato montés europeo habita en los bosques de gran parte de Europa: entre su distribución destacan los bosques de buena parte de España, pero también de Francia, Alemania, Escocia, Turquía o Italia. Sin embargo, el gato montés no aparece en Reino Unido, Irlanda, Islandia o la Península Escandinava.

Antes eran mucho más abundantes, pero parece que el uso de venenos y pesticidas, además del control humano de los topillos y otros roedores, ha hecho del gato montés un animal escaso. Como ya comentamos, la hibridación con gatos domésticos asilvestrados está comprometiendo la genética de la especie, y es que el gato montés es un gran controlador de plagas, al igual que la lechuza.

El gato montés se convierte así en uno de los últimos felinos salvajes de Europa, junto a las diversas especies de lince que habitan este continente, es el último representante de los fieros gatos que una vez dominaron estas regiones.

Graduado en Veterinaria por la Universidad de León (2018). Especialización en Biología y Comportamiento de Primates (Biología de la Fauna) por la Universitat de Girona.

Ha participado en distintos cursos y conferencias:

  • XVIII Jornadas AVAFES-Zaragoza sobre Primatología de la Asociación AVAFES-Zaragoza (2014-2015).
  • VI Ciclo de Conferencias de la Fauna Exótica y Salvaje de la Asociación AVAFES-León (2014-2015).
  • Jornadas Internacionales de Patología en Fauna Silvestre organizado por la Asociación AVAFES León (mayo de 2016).
  • X Curso Teórico-Práctico de Primatología: la Comunicación en los Primates en el Centro de Rescate de Primates Rainfer (abril, 2017).
  • III Curso de Clínica en Hurones de la Asociación AVAFES-León (2014-2015).
  • Curso “Crisis de Biodiversidad, conservación y especies amenazadas” de La Jurbial Servicios Ambientales y Universidad de León.
  • Curso “Bienestar Animal de Fauna Silvestre en Cautividad” organizado por Avafes León (febrero de 2017).
  • Curso MOOC de “Retos Medioambientales en un mundo cambiante” de la Universidad de Navarra (diciembre de 2016).
  • Curso MOOC de “Cognición y emoción canina” de la Universidad de Duke (febrero de 2017).
  • Curso MOOC de “Introducción a la Conservación” de United for Wildlife (2015).

Eugenio Fernández Suárez es veterinario con experiencia en manejo de fauna silvestre y con especial hincapié en primates. Ha colaborado con diversos santuarios y centros de acogida de fauna en España, y tiene especial interés en el comportamiento animal, el bienestar animal y la divulgación tanto científica como ambiental, a través de diversos proyectos. Voluntario enZoológico El Bosque (Oviedo).

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¿Cómo es su reproducción?

Se han reportado crías de estos felinos durante todo el año pero, en México, es en el verano cuando se tiene noticias del mayor número de camadas, conformadas desde uno hasta cinco cachorros.

Las crías viven con su progenitora hasta alcanzar un año de edad, pasado este periodo los cachorros son expulsados por su madre de su territorio y empiezan una vida errante que, en el caso de los machos jóvenes, se convierte en una prueba difícil, pues para establecerse en un área y crear su radio de acción es necesario que desplacen a otro macho adulto.

Son muy variables las necesidades de espacio (ámbito hogareño) que requiere el gato montés para sobrevivir. Los estudios efectuados difieren en los valores reportados que van desde 200 hasta más de 30 mil hectáreas, dependiendo de la disponibilidad de hábitat, presas y otros factores.

En el estudio que llevamos a cabo en Tamaulipas encontramos tamaños de ámbito de hogar de mil a 2 mil hectáreas en promedio. Entre los seis tipos de felinos que habitan en México —jaguar, jaguarundi, ocelote, margay, puma y gato montés— a este último se le considera el menos amenazado.

Todavía es posible cazarlo con un permiso especial y aunque en algún tiempo su piel tuvo valor comercial, debido a las condiciones climáticas de nuestro país, no resulta del todo apropiada para la peletería. En realidad ocurre que se le caza en cuanto se le descubre, en la creencia errónea de que representa una amenaza para los animales domésticos. Sin embargo, los daños que este felino pudiera causar al ganado son muy esporádicos.

El principal enemigo del gato montés: el ser humano

En las comunidades rurales donde aún existen, son frecuentes las historias donde el gato montés aparece como un villano sanguinario, sobre todo esto sucede entre los pastores de ganado lanar. Dicen que este animal no se conforma con atacar a una sola oveja, sino que puede matar varias de ellas en una noche.

Sin embargo, cuando indagué al respecto nunca pude encontrar verdaderos indicios de que esto ocurriera repetidamente, o siquiera que haya ocurrido alguna vez. También en algunas comunidades rurales se cree que este felino tiene propiedades medicinales, por lo que son cazados indiscriminadamente.

Tal comportamiento del hombre ha propiciado que el gato montés no sea abundante en los lugares donde habita. Al recordar que en México este felino encuentra su límite sur distribución, es necesario establecer medidas para proteger su condición actual en estado silvestre.

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En busca del gato montés

Me encontraba en la zona norte del estado de Tamaulipas siguiendo a una hembra de gato montés a la cual le habíamos colocado un radiotransmisor en el cuello. Esto con el fin de medir sus movimientos en estado silvestre.

Debido a que el aparato no se encontraba trabajando correctamente, esa tarde me propuse localizarla y, de ser posible, observarla, para estar seguro de que se encontraba en perfecto estado de salud.

Lo primero que hice fue buscarla en el lugar que más le gusta para descansar: un bosquecillo de huizaches rodeado por una pradera de zacate salado. Aunque la señal que transmitía su radio era bastante débil, pude ubicarla y, al parecer, se encontraba dentro del bosque.

Bajé de la camioneta. Luego caminé lenta y silenciosamente por el zacate hasta situarme a unos 40 metros. A medida que me acercaba, la señal se fue haciendo más fuerte, pero los pulsos indicaban que la hembra no estaba activa. Entonces comencé a emitir un sonido con mis labios semejantes a los chillidos de alarma de un roedor.

De pronto, empecé a escuchar en mi radiorreceptor que la gata montesa se encontraba activa y que se acercaba rápidamente en dirección a mí. La señal era cada vez más potente, así que apagué mi receptor y, sin dejar de hacer el sonido de roedor, comencé a buscarla con la lente de mi cámara. Fue entonces cuando, sin previo aviso, pude ver esa oreja detrás de un mogote de zacate a tan sólo cinco metros del lugar donde me encontraba.

Un encuentro afortunado

Al principio pensé que se trataba de una hoja seca, pero al ver que se movía de atrás hacia delante me puse en alerta y al enfocar mi lente en esa posición, descubrí el ojo mirándome entre las briznas de zacate. No pude dejar de pensar que lo que estaba viendo podría haber sido la última visión de muchos animales de la pradera antes de morir violentamente en las garras de este felino.

Al seguir haciendo el ruido de roedor, la hembra comenzó a mover su cabeza fuera del mogote hasta que quedó totalmente al descubierto. Su mirada era de desconcierto pues, aunque me veía, no podía identificar qué clase de ser vivo era yo porque la cámara cubría totalmente mi cara. Sabiendo de antemano que estos felinos, si no son acorralados o heridos, son totalmente inofensivos para el hombre, me causó una gran hilaridad su asombro, pues donde la gata esperaba encontrar algún animal herido, había algo que, a su parecer, “no tenía cabeza”.

Comencé a bajar la cámara lentamente y pude ver que sus ojos se abrían al máximo, me descubrió y se dio cuenta de lo que pasaba. Entonces, sin dejar de observarme, empezó a retirarse muy lentamente, paso a paso, hasta que se ocultó detrás del mogote. En cuanto sintió que estaba fuera de mi vista salió corriendo, y de tres largos saltos alcanzó la orilla del bosquecillo donde desapareció tan rápidamente como había llegado.

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