Animales

Alimentación de una perra embarazada

Una perra gestante precisa incrementar la ingesta de alimentos de forma paulatina, y una comida rica en proteínas

  • Autor: Por EVA SAN MARTÍN
  • Última actualización: 17 de agosto de 2015

La alimentación de una perra embarazada debe tener en cuenta tanto a la madre como a los futuros cachorros que crecen en su interior. En este artículo se explica cómo alimentar a una perra embarazada, cómo incrementar la ingesta de comida durante la gestación y cuál es la alimentación más apropiada, no solo durante el embarazo sino también durante la lactancia de los cachorros.

La alimentación de una perra embarazada y sus cachorros

La alimentación de la perra embarazada es clave para aportar tanto a la madre como a los futuros cachorros, la energía, proteínas y nutrientes que precisan. El embarazo de la perra dura entre 63 y 67 días, y constituye una etapa muy exigente para la futura madre canina.

El cuerpo de la hembra gestante experimenta cambios importantes para adaptar su cuerpo a los cachorros que crecen en el interior del vientre canino. Las futuras crías caninas no cesan de aumentar su tamaño, y cada vez requieren más nutrientes, que reciben a través de la placenta.

Pero, ¿cómo hay que alimentar a la perra embarazada para que la gestación transcurra de modo saludable?

Alimentación de la perra gestante: primeras semanas

El cuerpo de la perra gestante se transforma durante su embarazo. Sin embargo, durante las dos primeras semanas del embarazo canino los cambios aún no visibles.

La alimentación de la hembra embarazada ha de ser la habitual, en función de su raza y tamaño. La perra gestante también debe mantener su actividad física normal, con paseos y juegos.

Los síntomas de la gestación, sin embargo, no tardarán en llegar. Las mujeres embarazadas no son las únicas que sienten las características náuseas: las hembras caninas también padecen este malestar.

La perra embarazada necesita ingerir pequeñas raciones de alimento, para evitar las náuseas

Estas ganas de vomitar que padecerá la perra explican que pueda perder el apetito durante la tercera y cuarta semana de gestación. Por ello, hay que ofrecer a la futura madre pequeñas raciones de alimento y de forma repetida a lo largo del día. Esto le ayudará a comer. Sin embargo, si las ganas de alimentarse no vuelven, se recomienda una consulta a su veterinario.

El embarazo de la perra sigue: incrementar la ingesta

Los futuros cachorros aceleran su desarrollo a partir de la quinta semana de gestación de la perra, y a la futura mamá se le acumula el trabajo. La hembra no solo tiene que alimentarse ella sino que debe ocuparse de nutrir a los pequeños embriones que crecen en su interior.

Una perra que espera cuatro cachorros debe incrementar la ingesta de alimento un 5% cada semana

La ingesta de comida de la hembra debe aumentar al ritmo que lo hacen los pequeños. Una hembra que espera cuatro cachorros, por ejemplo, debe incrementar la ingesta de comida un 5% cada semana.

De esta forma, cuando el embarazo entre en su novena semana, la cantidad de alimento que requerirá la perra será alrededor de una cuarta parte más de lo que comía antes del embarazo.

Alimentar a una perra gestante: comida de cachorros

La perra gestante necesita proteínas extra y mucha energía para atravesar esta fase tan exigente de su vida. Ana Domínguez, auxiliar de veterinaria, recomienda utilizar una comida de cachorros para la madre durante esta etapa.

"La comida de cachorros tiene muchas proteínas y da a la perra y a los cachorros que tiene dentro la energía que necesitan", explica.

Sin embargo, las necesidades extra de proteínas no acaban con el embarazo. "Lo ideal es que la perra siga tomando comida de cachorros hasta el destete de los cachorros", dice Domínguez.

Fase final del embarazo: la perra pierde el apetito

Los cachorros que crecen en el interior del vientre materno engordan, y cada vez ocupan mayor espacio. En las últimas semanas de gestación el sitio en el interior del vientre materno es un bien escaso. Por ello, conviene alimentar a la madre con pequeñas raciones de comida, ofrecidas de forma frecuente.

La perra, además, no es ajena a esta sensación de aglomeración que experimenta su cuerpo, y es habitual que deje de comer. El apetito de la hembra puede incluso desaparecer durante la novena semana de embarazo, cuando se acerca el momento del parto de la perra.

Sin embargo, la hembra gestante debe tener en todo momento cerca su comida y agua fresca.

El embarazo de la perra: medicamentos y suplementos

Los suplementos nutricionales, vitaminas y minerales no suelen ser recomendables antes de la sexta semana de embarazo. Un aporte repentino de estas sustancias podría impulsar un crecimiento anormal de los embriones y un desarrollo exagerado de los futuros cachorros.

Los medicamentos, por su parte, deben evitarse durante todo el embarazo, ya pueden provocar problemas congénitos en los pequeños cachorros que crecen en el vientre materno. Antes de administrar medicinas a una perra gestante debe consultar con su veterinario.

El embarazo de la perra: cuidado con la báscula

La mayor parte del peso que gana una perra gestante se explica por la carga que aporta la placenta, un gran órgano que crece en el interior de su cuerpo para alimentar a los embriones.

Los futuros cachorros de perro que engordan sin descanso dentro de su cuerpo explican el resto de los kilos que coge la hembra durante el embarazo. Este repentino aumento de peso favorece que un anormal sobrepeso pueda pasar desapercibido.

La obesidad de la perra puede causar problemas durante el embarazo y el parto, por lo que conviene vigilar el peso de la futura madre durante toda la gestación. Conviene aumentar los controles de peso, y anotar el peso de la perra con regularidad.

Alimentación de la perra tras la llegada de los cachorros

El parto de la perra no reduce la exigencia nutritiva para la madre canina. La llegada de los cachorros implica iniciar la producción de leche para alimentar a sus pequeños. Y la lactancia es una de las actividades que más energía precisan en la vida de una perra.

Los neonatos son muy exigentes en cuanto a la alimentación que requieren. Y amamantar a una camada de hambrientos perritos en crecimiento puede resultar extenuante. Los pequeños crecen deprisa y la cantidad de leche que requirieren de su madre es ingente. La lactancia de la perra durará al menos otras seis semanas.

Alimentar a una perra embarazada: consejos

La alimentación de la perra embaraza debe ser la habitual durante las dos primeras semanas de gestación.

Cuando lleguen las náuseas, conviene dar a la perra pequeñas dosis de comida, repartidas a lo largo del día.

Los suplementos nutricionales, vitaminas y minerales, no son recomendables hasta la sexta semana de embarazo.

Los medicamentos deben evitarse durante toda la gestación de la perra.

En caso de problemas, acuda de forma pronta a su veterinario.

Caracteristicas de la gestación en perras

La gestación en perras dura alrededor de unos 64 días y se divide en dos fases:

  1. Primera fase del embarazo: Se trata del desarrollo del embrión hasta el día 42 y en este periodo la madre no gana prácticamente peso.
  2. Segunda fase del embarazo: A partir del día 42, los fetos crecen rápidamente y alcanzan hasta el 80% del peso al nacimiento por lo que el aumento del peso de la madre es significativo ya que sus necesidades energeticas aumentan. La ganancia de peso por parte de la madre al final de la gestación no debe superar el 25% (perra grande) o el 30% (perra pequeña) de su peso inicial y tras el parto recuperar su peso sin problemas.

Es importante señalar que los fetos se alimentan a través de la placenta y es muy importante que la madre reciba una nutrición adecuada ya que pueden darse pérdidas de cachorros.

Nutrición en perras embarazadas

En la primera etapa descrita no se debe modificar el tipo de pienso y la cantidad habitual que damos a la perra. A partir del mes y medio, es decir, en la segunda etapa, debemos introducir de manera progresiva un alimento muy digestible y energético que permita cubrir todas las necesidades con raciones pequeñas.

Cuando las perras están embarazas se distiende el abdomen debido al utero y esto provoca una disminución de la capacidad digestiva por parte del aparato digestivo. Ademas, la pauta de alimentación ideal es dividir la cantidad diaria necesaria en varias tomas para evitar sobrecargas.

Aumentando un poco el tamaño de su ración cada semana a partir de la cuarta, lograremos llegar a la novena semana con una racion un tercio mayor que la habitual.

  • Necesidades energéticas: En el ultimo tercio del embarazo estas necesidades se multiplican por 1,5 por lo que la dieta debe aportar un elevado contenido calórico.
  • Necesidades proteicas: Las necesidades de proteína en este último tercio de la gestación, a causa del comienzo del desarrollo de las mamas y sobre todo del crecimiento de los fetos, también son muy elevadas. Se calcula que aumentan hasta un 70 % respecto a las de una hembra en mantenimiento. Si el aporte proteico no es suficiente puede tener como consecuencia un bajo peso de los cachorros al nacer.
  • Ácidos grasos: Los ácidos grasos esenciales son importantes para las primeras fases del desarrollo de los cachorros, sobre todo para su cerebro y retina., ayudando a mejorar su visión, memoria y aprendizaje.
  • Ácido fólico: Reduce la probabilidad de sufrir paladar hendido en perros braquicéfalos.
  • Minerales: Se administran en dosis equilibradas que vienen dadas por los piensos. No es necesario suplementar con nutraceuticos.

Todos estos requerimientos nutricionales que hemos mencionado los encontramos en los piensos denominados "para cachorros" o "puppy" y es muy importante adquirirlo de alta gama. Podemos encontrar pienso específico para cachorros en cualquier comercio para animales o tienda online.

Exceso de peso y otros problemas

Como hemos apuntado anteriormente, la ganancia de peso al final de la gestación no debe superar el 25-30% por lo que debemos controlar el peso durante todo el periodo. Para ello, apuntaremos el peso de la perra al inicio de la gestación en un cuaderno.

Lo ideal es que nuestra perra se encuentre en el peso adecuado antes de quedarse gestante ya que el exceso de tejido adiposo interacciona con la función reproductora dando lugar a baja calidad de los embriones. Ademas, la obesidad de la perra genera problemas en el parto porque la grasa se infiltra en el miometrio, reduciendo la fuerza de las contracciones uterinas.

Muchos propietarios creemos que las necesidades de alimento aumentan en una perra embarazada desde el comienzo de la gestación y aumentamos la cantidad de pienso fomentando la obesidad.

Finalmente resaltar que los déficitis de nutrientes provocan en los cachorros malformaciones congénitas, alteraciones en el sistema nervioso central y otras patologías.

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¿Por qué debo alimentar a mi perra con comida para cachorros durante la gestación?

La comida para cachorros es más rica en nutrientes fundamentales y proporciona más energía que la comida formulada para adultos. Además, es más fácil de digerir. Es importante tener todo esto en cuenta a la hora de alimentar a perras gestantes.

Alimentar a tu perra con una fórmula para cachorros desde las semanas 3-4 de gestación la ayudará a mantenerse fuerte, y a pasar los nutrientes a sus cachorros a través de la leche materna.

Debes ir introduciendo la nueva comida en su dieta progresivamente, para dar tiempo a que su sistema digestivo se adapte. Empieza por introducir la comida para cachorros en su fórmula habitual, un poco cada vez, durante aproximadamente una semana, hasta haber sustituido completamente una comida por otra.

Ten en cuenta el tamaño y las preferencias de tu perra al elegir la comida para cachorros que le vas a dar.

Por porción, la comida seca contiene mayor número de calorías que la comida húmeda. Por tanto, si la dieta de tu perra consiste únicamente en comida húmeda, tendrás que darle de comer más veces (o en raciones más grandes) para asegurarte de que obtenga la energía adicional que necesita, sobre todo si se trata de una raza de tamaño grande. También puedes probar a mezclar su comida húmeda con un poco de comida seca para darle lo mejor de ambas.

Asegúrate de que tenga siempre fácil acceso a abundante agua potable limpia y fresca para mantenerse hidratada, sobre todo si vas a utilizar una fórmula de comida seca durante su gestación.

¿Qué cantidad de comida debo dar a una perra embarazada?

En la alimentación de perras gestantes, mantén el tamaño habitual de su ración durante las primeras semanas de la gestación. Durante estas primeras fases, tu perra puede alejarse de la comida o padecer pequeñas náuseas o vómitos, similares a las "náuseas del embarazo" humanas. Aunque pueda parecer preocupante, no lo es: se trata de un proceso totalmente normal. No obstante, si te preocupa su pérdida de apetito o si sigue teniendo molestias, acude al veterinario.

Empieza a aumentar su ingesta de alimentos, poco a poco, a partir de la quinta semana de gestación. Aumenta un poco el tamaño de su ración cada semana, de modo que para la novena semana el tamaño de la ración sea aproximadamente un tercio mayor que el normal. Para entonces, el peso de la mamá habrá aumentado alrededor de un 25%, o incluso más si está esperando una camada grande.

Mide y controla las raciones para evitar que coma demasiado y desarrolle obesidad, ya que esto causaría problemas durante la gestación y el parto. Si te preocupa el peso de tu mascota durante la gestación, acude a tu veterinario.

Lo mejor es alimentar a tu perra gestante con raciones pequeñas y frecuentes en las últimas fases de la gestación, ya que una barriguita llena de cachorros no tendrá mucho espacio para la comida.

¿Qué cantidad de comida debo dar a una perra durante el periodo de lactancia?

Alimentar a su camada recién nacida es un trabajo duro para la mamá, ya que sus cachorros necesitan un montón de leche materna nutritiva para crecer fuertes y sanos. De hecho, ¿sabías que las perras producen más leche para sus cachorros que las mujeres para nuestros bebés?

Para ayudarla a conseguir la energía adicional que necesita para amamantar a su hambrienta camada, sigue alimentándola con la fórmula para cachorros que empezó a comer durante la gestación. Su mayor contenido calórico y los nutrientes añadidos le aportarán resistencia y le ayudarán a producir leche de alta calidad para sus perritos.

Durante las semanas 1-3 de lactancia, aumenta sus comidas diarias de dos a tres. En la cuarta semana (cuando su producción de leche alcance su fase máxima), sube a cuatro comidas diarias. El tamaño de la ración de cada una de estas comidas debe aumentar del siguiente modo durante la lactancia:

  • Primera semana: 150% de su ración habitual
  • Segunda semana: 200% de su ración habitual
  • Tercera semana: 300% de su ración habitual

La cantidad y frecuencia de comidas de tu perra durante la lactancia dependerá de su raza y del tamaño de su camada. Si está amamantando una camada de más de cuatro perritos, necesitará tanta energía que quizá lo mejor sea permitirle un acceso constante a la comida.

Las nuevas mamás amamantarán a su camada durante aproximadamente 6-8 semanas, pero los cachorros pueden empezar a probar la comida sólida a partir de las 3-4 semanas de edad. A medida que los cachorros se vayan destetando, reduce gradualmente la ingesta de comida de la mamá, hasta alcanzar de nuevo la cantidad previa a la gestación.

Si tienes dudas sobre la alimentación en esta importante etapa, habla con tu veterinario sobre la alimentación de tu perra gestante durante todas las fases de la gestación y la lactancia.

Las primeras 2 semanas de una perra preñada

Tras detectar el embarazo de tu mascota, un error común es cambiar rápidamente los piensos por otra alternativa, no obstante debes tomarte las cosas con calma. Lo mejor será ir pensando en otro tipo de necesidades primero, tales como el espacio y la atención, pues la alimentación de una perra preñada, al menos durante las primeras dos semanas, debe seguir siendo la habitual.

Lo que sí será importante es realizar un chequeo rutinario con el veterinario, pues es importante una valoración de su estado físico, para conocer si está plenamente capacitada para llevar a cabo un embarazo saludable. Asimismo resultará esencial ir conociendo la cantidad de cachorros que vienen en la camada, ya que esto será un factor a considerar para diseñar su dieta más adecuada.

Semanas 3 y 4 del embarazo

A partir de la tercer semana ya deberás ir buscando una alternativa de alimentación más especializada, si lo que buscas es consentir y ofrecer lo mejor a tu mascota durante este período, existen alternativas de pienso starter super premium especialmente diseñados para esta fase.

Este tipo de piensos están compuestos de alimentos naturales y de alta calidad, que de hecho son aptos para consumo humano, aunque están diseñados para ofrecer una composición libre de conservantes, de organismos genéticamente modificados, de colorantes y, además, está preparado para abarcar todos los nutrientes necesarios para esta etapa, incluidas las vitaminas y minerales que resultarán de gran aporte para su organismo. En este tipo de alimento, de hecho, se incluyen diversos ingredientes de alta calidad como atún o salmón, importantes por su alta proporción de Omega 3, el cual brinda ventajas importantes para fortalecer el necesario aporte de grasas, que será otro elemento a tener en cuenta.

Normalmente a partir de la tercer o cuarta semana ya deberás ir cambiando su alimentación. Lo mejor es hacerlo de forma gradual, aumentando paulatinamente la proporción del nuevo tipo de pienso, en un proceso de alrededor de una semana, hasta que deje totalmente la anterior alimentación.

Si lo prefieres, también puedes optar por un alimento para cachorros, uno de los objetivos principales de este tipo de alimentación de una perra embarazada es aportarle los nutrientes para estar fuerte, pero también es importante para comenzar a generar la leche materna.

Esta es una etapa importante en el proceso de gestación, también es totalmente normal que tu mascota sienta nauseas e incluso presente vómitos, por este motivo lo mejor será dar raciones más pequeñas pero más frecuentes. De todas formas, si consideras que es mucho el malestar que está sufriendo la madre, lo mejor será que la revise un veterinario.

En esta fase también ya deben comenzar a ser regulares los chequeos de peso, un problema habitual es no detectar un sobrepeso de nuestra mascota, debido a que puede aparentar ser parte del proceso normal del embarazo. No obstante, deberás consultar con el veterinario el peso adecuado, de acuerdo a su raza y cantidad de cachorros en gestación.

Eso sí, también debes considerar que ni en esta etapa, ni en ninguna otra, es recomendable la ingesta de medicamentos, únicamente en caso de estricta recomendación médica.

Consejos para la semanas 5 y 6

No será hasta la semana 5 cuando los cachorros ya comiencen a tomar un mayor volumen dentro de la madre, quien por lo tanto comenzará a necesitar también una mayor cantidad de alimento, es aquí donde las porciones deberán comenzar a ser más abundantes.

Dependiendo de la cantidad de cachorros en gestación también variará el incremento en la cantidad de comida. Por ejemplo: si son 4 los cachorros, se aconseja ir incrementando un 5% la cantidad de piensos cada semana.

El crecimiento de los cachorros en el interior de la madre es algo bastante agotador para su organismo, motivo por lo cual deberán comer de forma abundante para no generar algún tipo de descompensación, ni en su nutrición, ni en la de los cachorros.

Por este motivo, a partir de la sexta semana ya puedes comenzar a aportar también suplementos alimenticios para fortalecer la alimentación de la perra embarazada, y aunque esto no tiene que ser necesario si ya estás usando piensos super premium especialmente diseñados para esta etapa, sí puede ser una alternativa si en cambio estás alimentando a tu mascota con pienso para cachorros, que es también otra opción más económica y menos eficiente, pero al menos más recomendable que seguir alimentándola con los piensos que consumía antes del embarazo.

Semanas 7 y 8 de la gestación

Aquí el control tendrá que ser ya más riguroso, pues se acerca la etapa definitiva en el desarrollo de los cachorros y se abren también múltiples riesgos para la madre. Por lo cual la revisión del peso deberá ser puntual, así como la revisión de rutina con el veterinario.

Es importante supervisar el nivel de aumento en el peso, pues un crecimiento menor al recomendado puede provocar desnutrición y, como consecuencia, malformaciones en los cachorros. Por contra, un sobrepeso puede ser también letal para la madre.

Lo mejor es calcular que se encuentran por buen camino para que con el ritmo hasta esa fecha, se pueda concluir que avanza de forma consistente para que, llegando a las 9 semanas, suba entre una tercera y una cuarta parte de su peso inicial, lo cual no será solamente por los cachorros. De hecho, la mayor parte de este peso será por la placenta.

Aquí también será esencial una buena ingesta de proteínas, las cuales representan la mayor parte de la energía que será fundamental para este agotador proceso por el que atravesará la madre.

Etapa final del embarazo

Si todo sigue bien, a partir de la novena semana estará tu perra ya en la recta final del proceso de gestación. Debido a que el espacio en su estómago ya comienza a ser más limitado, las raciones de comida deben ser también menores, pero de igual forma frecuentes para poder aportarle así los nutrientes necesarios.

En caso de que notes que la perra embarazada comienza a perder el apetito, puede ser normal, ya que podría ser indicio de que está por llegar el momento del parto. Por este motivo será importante mantener siempre agua fresca y algo de comida a su alcance, además de llevar el control con tu veterinario, para poder estar también capacitados para el día del parto.

Primeras semanas de lactancia

Llegado el momento del nacimiento, que es un acontecimiento bastante especial, y más allá de las medidas habituales que deberás tomar para el cuidado de los cachorros, respecto a la alimentación de la madre, será importante también comenzar a incrementar la ingesta, pues las necesidades alimentarias serán también muy demandantes para el proceso de lactancia.

La madre requiere no sólo los nutrientes para reponerse del cansado proceso de gestación y alumbramiento, sino que también deberá obtener los nutrientes extra para poder ofrecer una adecuada lactancia a los cachorros recién nacidos, los cuales estarán hambrientos y crecerán con rapidez, motivo por el cual las tres primeras semanas de vida se deben tomar medidas muy particulares.

En la primer semana deberás incrementar un 50% la cantidad habitual de comida de la madre. Esta medida deberá ir aumentando en la misma proporción, es decir, en la segunda semana ya deberá ser del doble que la cantidad de alimento que comía habitualmente, y este ritmo se deberá extender al menos hasta la tercer semana de lactancia, donde la cantidad de leche que necesitará producir será mayor y por tanto la perra ya deberá tener el triple de alimento disponible.

Por esta razón, y dependiendo de la cantidad de cachorros que hayan nacido, puedes llegar incluso a ofrecer a la madre acceso libre a los piensos, es decir, una dieta a placer, pues cuenta con la capacidad de poder sentir cuando requiere una mayor cantidad de alimento de modo que pueda proseguir con el esencial proceso de lactancia de forma adecuada.

A partir de la tercera o cuarta semana los cachorros podrán comenzar a ingerir comida sólida, será también momento de ir reduciendo la cantidad de comida para la madre, tratando de hacerlo de forma proporcional. No obstante, la lactancia se recomienda extender al menos por un período de 6 a 8 semanas.

Tomando las medidas adecuadas, y consintiendo a tu mascota como es debido, verás que es posible llevar un proceso de gestación y crianza saludable.

En cualquier caso, la valoración constante de tu veterinario, así como la asistencia en caso de cualquier duda o síntoma extraño, serán esenciales para conducir un embarazo feliz y que permita llevar a buen término este momento tan importante en la vida de tu mascota. Recuerda que una buena alimentación será la clave principal para dar vida a cachorros sanos y fuertes y cuidar al mismo tiempo la integridad de su madre.